Sociedad|28 feb 2013, 12:00 AM|2|POR EFE/Juan Lara

Ratzinger considera que la Iglesia se juega su futuro en Latinoamérica

El papa Benedicto XVI saluda a los peregrinos congregados en la plaza de San Pedro, tras ofrecer la última audiencia pública de su pontificado, en la Ciudad del Vaticano, ayer miércoles. EFE

CIUDAD DEL VATICANO.- Benedicto XVI, que hoy concluirá su pontificado, siempre coincidió con Juan Pablo II sobre América Latina, donde vive la mitad de los casi 1.200 millones de católicos del mundo, al considerarla el territorio de la esperanza, pero también donde la Iglesia se juega parte de su futuro.

De ahí, que durante su visita a Aparecida (Brasil), en 2007, para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM), el papa Ratzinger considerara "urgente" una nueva evangelización del territorio para afrontar la disminución del número de católicos, el avance de "secularismo hedonista" y la penetración de las sectas.

La conferencia de Aparecida puso en marcha esa nueva evangelización 500 años después de la llegada del cristianismo al continente, que sigue sufriendo "dolorosas situaciones" de emigración y desigualdades y donde no han desaparecido las bolsas de pobreza.

Así lo denunció Benedicto XVI durante el congreso "Ecclesia in América", que reunió a finales de 2012 en el Vaticano a un centenar entre cardenales, arzobispos y personalidades del continente americano para analizar la situación del mismo.

El papa -que a partir de las 19.00 GMT de este  jueves, concluirá su pontificado, tras haber comunicado su renuncia el pasado día 11- exhortó a una mayor solidaridad entre las naciones americanas, denunció el avance del secularismo y de las sectas. Asimismo, dijo que es "urgente" la educación y promoción de una cultura en favor de la vida "ante la difusión de una mentalidad que atenta contra la dignidad de la persona y no favorece ni tutela la institución matrimonial y familiar".

"¿Cómo no preocuparse por las dolorosas situaciones de emigración, desarraigo o violencia, especialmente las causadas por la delincuencia organizada, el narcotráfico, la corrupción o el comercio de armamentos?", se preguntó en aquella ocasión el papa. Benedicto XVI también expresó su preocupación por las "lacerantes desigualdades y las bolsas de pobreza provocadas por cuestionables medidas económicas, políticas y sociales" existentes en las naciones americanas.

El papa exhortó a todos los americanos a proclamar a Cristo en todos los rincones del continente, "llevándolo con libertad y entusiasmo a los corazones de todos sus habitantes". Benedicto XVI abogó por una "adecuada" catequesis y una "recta y constante formación doctrinal", fiel a la Palabra de Dios y al Magisterio de la Iglesia.

En un continente donde la Iglesia Católica se "desangra" en número de fieles ante la penetración de las sectas evangélicas, el papa pidió a los católicos que "profundicen y asuman" el estilo de vida propio de los discípulos de Jesús: sencillo, alegre y con una fe sólida, "alimentada por la oración y los sacramentos".

Según los medios locales, la "huida" de los católicos hacia las sectas y el "éxito" de las mismas se debe a la crisis del catolicismo y a la decadencia moral de la sociedad. La pobreza es el caladero donde pescan las sectas. Gran parte de las poblaciones de las naciones latinoamericanas viven en situación de gran pobreza y esos grupos, según los observadores, se introducen ayudando a las gentes a paliar sus necesidades inmediatas.

Brasil, según los observadores, es el país latinoamericano con mayor penetración de las sectas, pero no el único, ya que también hay una fuerte presencia en México -especialmente en los estados de Chiapas, Oaxaca y Guerrero- y en países centroamericanos como Guatemala.

En Aparecida, Benedicto XVI aseguró que la Evangelización de América "no supuso en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña" y expresó su preocupación por el resurgimiento de gobiernos autoritarios en el continente, lo que levantó las críticas de algunos sectores en la región.

El papa aseguró que "el Dios desconocido que sus antepasados sin saberlo buscaban en sus ricas tradiciones era Cristo, al que anhelaban silenciosamente". Ante la polémica desatada, a su regreso, ya en el Vaticano, dijo que el cristianismo se abrió camino en América Latina "dialogando" con las culturas precolombinas y que la "gloriosa" evangelización no puede olvidar "los sufrimientos y las injusticias infligidas por los colonizadores a las poblaciones indígenas".

El papa Ratzinger señaló también que el Evangelio en estos cinco siglos en el continente americano se ha convertido en un elemento de identidad de los pueblos latinoamericanos y que hoy esa identidad católica es la "respuesta más adecuada" para hacer frente a la globalización.

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