Semana Santa en el Mundo|29 mar 2013, 09:17 AM|POR EFE

Cruces de madera y forcejeos en el Vía Crucis por la vieja Jerusalén

Los hechos se produjeron en una plaza aledaña a la principal entrada a la basílica
JERUSALÉN.- La procesión del Viernes Santo por la Vía Dolorosa de Jerusalén fue testigo hoy sin quererlo, de un momento de inusitada tensión con forcejeos, puñetazos y empujones
 incluidos, a escasos metros del Santo Sepulcro.

Los hechos se produjeron en una plaza aledaña a la principal entrada a la basílica, próxima a la Novena Estación, aquella en la que Jesús cayó con la cruz por tercera vez.

Una congregación de palestinos adscrita al Patriarcado Latino de Jerusalén y que participaba en los actos procesionales aguardaba su turno para entrar en el santuario frente a una docena de policías israelíes que formaban un cordón que regulaba el paso de entrada de los diferentes grupos del Vía Crucis.

Tras unos diez minutos de espera, los ánimos se caldearon entre los feligreses, muchos de ellos jóvenes, y se desencadenó un forcejeo entre los palestinos y los agentes israelíes, que no disponían de material antidisturbios.

El choque desembocó en empujones, enfrentamientos a golpes y puñetazos entre los palestinos y los agentes del orden israelíes, mientras parte del público que observaba la procesión logró sortear el vallado policial y se introdujo en la vía.

La tensión se redujo posteriormente tras la intervención de los líderes del grupo religioso palestino, que calmaron los ánimos y consiguieron que los congregados pudiesen entrar finalmente en la basílica en medio de los aplausos de los asistentes.

Los agentes israelíes se llevaron al menos a uno de los palestinos detenidos, según constató Efe.

Salvando este incidente, centenares de personas participaron hoy en diferentes procesiones que recorrieron las catorce estaciones de la cruz que se encuentran en la ciudad vieja de Jerusalén, encabezadas por el patriarca latino, Fuad Tual, y el custodio franciscano de Tierra Santa, Pierre Battista Pizaballa.

La marcha, amorfa en estructura porque cada grupo y parroquia reza a su propio ritmo y en su propio idioma, comenzó poco antes del mediodía en la parte baja de la ciudadela con dos cruces de madera de olivo, única iconografía de la Semana Santa de Jerusalén.

Una de ellas apenas era visible entre la multitud de feligreses que la rodeaba y transportaba al mismo tiempo.

Frailes franciscanos, grupos de boyscouts palestinos, monjas de diferentes órdenes y peregrinos de distintas nacionalidades, algunos con gorras distintivas, formaban los diferentes grupos de la procesión que oraban al unísono en idiomas como árabe, latín, castellano o inglés.

El zoco palestino, con sus multicolores tejidos, artesanías de cuero y objetos relacionados con las tres religiones monoteístas además de imaginería religiosa católica, se convirtió por unas horas en testigo mudo del deambular y cantar de los marchantes.

Para Alicia Gram, una filipina católica que vive desde hace décadas en Carolina del Norte (EEUU), el poder vivir de cerca el Vía Crucis en el lugar donde todo transcurrió es una vivencia única.

"Este es un viaje único en la vida, es importante estar aquí el Viernes Santo en Tierra Santa. No tengo palabras para describir la experiencia de estar aquí y recordar a toda mi familia", explicó esta peregrina a Efe.

La procesión, que no llegó a las dos horas de duración, concluyó en el Santo Sepulcro, que alberga las últimas estaciones del Vía Crucis, incluido el Gólgota o Calvario, la Piedra de la Unción y el propio sepulcro vacío de Cristo, donde tienen lugar las últimas plegarias.

La de hoy es considerada la procesión más importante de la semana pascual en Tierra Santa.

A lo largo del día tienen lugar otros ritos que marcan el Viernes Santo como la apertura a las 8.00 de la mañana del Santo Sepulcro tras permanecer clausurado desde ayer, cuando el patriarca latino oficia una misa en recuerdo de la Pasión de Cristo, o una procesión funeral encabezada por el custodio a última hora de la tarde.

Pese a ser una de las jornadas más importantes para el cristianismo, Jesús sigue sin ser profeta en su propia tierra como lo demuestra el hecho de que muchos musulmanes y judíos ignoran lo señalado del día.

Un guía turístico israelí que se topó con el cordón policial junto al Santo Sepulcro interpelaba hoy a los agentes: "hacedme el favor, tengo un grupo de extranjeros que no habla palabra de hebreo y debo acceder a la Vía Dolorosa. Qué sucede aquí, ¿de qué es esta marcha?", a lo que una periodista contesta en tono ilustrativo: Viernes Santo en Jerusalén.
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