Noticias|13 may 2013, 12:00 AM|1|POR T.molina/M.mejía

Cada vez más taxis y menos regulación

El CART registra menos del 15% de los más de 25 mil taxistas que se estima operan en República Dominicana
Los taxistas por radiocomunicación son los que más abundan en el sector.

Santo Domingo. La alternativa que supone el servicio de taxis al caótico sistema de transporte público de la capital y del país, se ha visto desbordada por un crecimiento descontrolado de unidades, disparidad tarifaria y falta de regulación, a través del Consejo de Administración y Regulación de Taxis (CART), que apenas tiene 3,487 taxistas rotulados de los 25 mil que se estiman a nivel nacional, y 142 empresas registradas de unas 160.

"Aquí la gente consigue la frecuencia de cualquier manera, programa un radio, elabora una tarjeta, y ya esa es una empresa que está creada, pero no como debe ser", dice Esteban Vargas, presidente de la Asociación Dominicana de Empresas de Taxis (Adetaxi) y representante de Taxi Anacaona.

Un señor, que pidió reserva de su nombre, recuerda que compró 10 carros y los arrendó a varias personas para que taxearan. ¿Sabe si esos vehículos los registraron en el CART?, le pregunta DL. "No llegaron a sacar rótulo, nunca diligencié eso", responde.

En el país no existe una normativa que regule el precio por kilometraje de los servicios de taxi, el cual se fija mediante acuerdos empresariales; RD$150 es la tarifa mínima. Antonio Marte, presidente de la Confederación Nacional del Transporte (Conatra), atribuye a ese sindicato la representación del "ciento por ciento" del sistema de taxi nacional.

Recientemente, el grupo Sidra, que Marte dirige, dejó en funcionamiento una compañía de taxi denominada Tuv Sud, calificada como moderna, segura (con GPS) y ejecutiva, que contempla mil unidades bajo una inversión de RD$200 millones. Se distingue por sus vehículos color crema.

Mucha disparidad

Sólo basta con conversar con taxistas de diferentes compañías de la ciudad y del interior del país, para conocer las disparidades en el sector.

Matías Féliz presta servicio para una empresa en Bonao a la que le paga RD$400 semanal y tuvo que comprar su radio de comunicación a un negocio por RD$5,000. En cambio, Nicanor Cuevas, quien trabaja para una compañía de la capital, debe reportar RD$750 semanal, de los que RD$600 son por su afiliación y RD$100 por la renta del radio.

Cuevas no está registrado en el CART, porque, asegura, "esa entidad no hace nada". Mientras que Féliz se registró en 2010, pero nunca ha pagado las cuotas anuales de RD$500. "La gente del CART fue a Bonao a carnetizar, pero no ha vuelto más; fueron allá a buscar dinero", dice Féliz.

Según el estudio reseñado por la prensa: "Política Nacional de Transporte Terrestre", preparado en 2007 por la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET), en sólo 18 años las unidades de taxi crecieron a más de 25,000 (16 mil por radiocomunicación, 3,500 turísticos y 9 mil estacionarios).

Los estacionarios se ubican cerca de lugares turísticos o de mucho movimiento, como plazas, hospitales, universidades y lugares de diversión. También están los denominados "piratas" que operan irregularmente.

El presidente de Adetaxi critica que cada plaza comercial que se abre organiza su propio sistema de taxis estacionarios, en detrimento de los que están en una compañía.

El CART, ¿qué hace?

Quienes trabajan en el área estiman que el crecimiento de los taxistas se debe, en parte, al pluriempleo de personas que utilizan su vehículo personal para taxear y conseguir dinero extra, pudiendo superar las ganancias diarias los RD$3 mil.

Con una población de 3.3 millones en Santo Domingo, la ciudad cuenta con 1.2 millones de usuarios del transporte público. De los 16 mil taxistas por comunicación, se estima que sólo el Gran Santo Domingo concentra el 70%. "Lo ideal serían mil unidades", dice Desiderio Ruiz, presidente del CART.

Ruiz, quien tiene seis meses en el puesto, llegó al cargo con una carpeta llena de proyectos y planes para organizar el sistema y fortalecer la débil institucionalidad de esa entidad, creada mediante la Ley 76-00. Habla del uso del taxímetro, de una tarifa mínima de abordaje y de subsidio de combustible. Sin embargo, prevé enfrentar la gran masa de taxis con una empleomanía de apenas 15 personas.

El objetivo del CART es regular el sistema de taxis en el país. Su inoperancia existe pese a que, según la Ley 76-00, en este Consejo participan las alcaldías del Distrito Nacional y de los municipios que tengan taxis, los ministerios de Obras Públicas y de Turismo, la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET), la Oficina Técnica de Transporte Terrestre (OTTT), empresarios y taxistas.

Desde 2011, el CART está en un proceso de fiscalización para captar los choferes que trabajan sin regulación. Ya ha registrado en su sistema a casi 7 mil, pero aún no ha empezado a rotular.

Empresas inconformes

DL conversó con Nelson Gómez, fundador de Apolo Taxi, que con 29 años en el mercado, cuenta con una de las más grandes flotillas. El empresario asegura que el sector ha empeorado en los últimos años "porque el sistema vial del país es un caos". "Antes nosotros podíamos dar 30 segundos y teníamos un taxi ahí (donde el cliente); hoy en día se hace imposible".

Recuerda que en 2002, cuando apenas había 43 compañías de taxi, se hizo un acuerdo con el CART para no permitir más empresas. "A pesar de que había un acuerdo, ellos, por dinero, han permitido que se instalen más; aquí con 13 compañías era suficiente", dice.

Las empresas deben pagar ante el CART una licencia anual de RD$10 mil. Sin embargo, la evasión ha llevado a que la entidad busque modificar las tarifas para que paguen un monto acorde con la cantidad de unidades que tenga operando, partiendo de una tasa básica de RD$4 mil y por cada unidad adicional a las 40, pagarían RD$50.

Gómez asegura que las empresas no pueden obligar al taxista a que se regule en el CART, una institución que desaparecería si el Congreso aprueba el proyecto de Ley de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial. "Muchos no se inscriben porque no les aporta absolutamente nada. El CART es una institución que no sirve para nada, solamente sirve para recaudar dinero", enfatiza.

Pese a las constantes aseveraciones de que el CART solo se enfoca en el lucro, su presidente sostiene que esta institución opera con un bajo presupuesto, recibiendo RD$96 mil que transfiere el Estado a través de Obras Públicas.

Taxis amarillos, ¿otra vez?

Alrededor del 70% de las unidades de taxis por comunicación y turísticos del país están en malas condiciones, señala el diagnóstico de la OPRET. La mayoría de las registradas en la base de datos del CART son marca Toyota de la década de los 90.

Entre los planes del nuevo director del CART está volver a plantear el proyecto de pintar los vehículos del color representativo de su región geográfica de planificación usado por la Oficina Nacional de Estadísticas. Así, los de la Región Ozama (Santo Domingo) serían amarillos -como en Nueva York- y los del Cibao Norte naranja.

Ya mediante la resolución 80-2009 el Ayuntamiento del Distrito Nacional había avalado la resolución 004-2009 del CART que estableció que los taxis en el Distrito Nacional deben ser amarillos. Se dio un plazo de 18 meses para pintar los vehículos, sin embargo, el proyecto no prosperó. Si se retoma, el fundador de Apolo Taxi duda de su éxito por el uso personal que los choferes también dan a sus unidades y porque una gran parte no contaría con dinero para ejecutarlo. Precisamente, los problemas financieros fueron parte del fracaso del programa Taxis Amarillos iniciado en 2010, de participación estatal y privada, entre ellas el sindicato Conatra. En total se anunciaron 3 mil unidades, a un costo de entre US$8 mil y US$10 mil. Según el Informe General de Gestión Enero 2011-Agosto 2012 del CART, de los primeros 500 taxis amarillos, apenas el 15% o 20% fue adquirido directamente por taxistas. El documento señala que después que se buscó el apoyo del sector privado para financiar los vehículos, "el taxi amarillo ha sido vendido a empresarios del transporte de taxi, y peor todavía, a empresarios que no tienen que ver con el sector".

"Ahora algunos taxis amarillos están en mano de particulares para uso privado, y de los últimos 200 taxis que llegaron con gas natural, de fábrica, y fueron entregados por el Presidente de la República, los están vendiendo al mejor postor. Esto ha ocasionado la incursión de esos vehículos amarillos en el servicio de concho de pasajeros", dice el Informe.

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