Aumentan los asesinatos de ambientalistas en el mundo

  • Estudio arroja que de casi mil asesinatos en la última década solo diez casos han sido sancionados
En esta foto del 6 de julio del 2012, velas están encendidas en el sitio donde el ambientalista holandés Wilhem Geertman fue asesinado en San Fernando, Filipinas. AP
BANGKOK, TAILANDIA. Como líder de su aldea, Prajob Naowa-opas peleó para salvar su comunidad en el centro de Tailandia del vertimiento ilegal de desperdicios tóxicos presentando peticiones y guiando a residentes para obstruir el paso de los camiones que transportaban los deshechos, hasta que fue asesinado a balazos a plena luz del día.

Un año más tarde, sus presuntos asesinos, incluyendo un alto funcionario del gobierno, son enjuiciados por el crimen. El vertedero fue suspendido y los aldeanos le van a erigir una estatua a su héroe.

Pero el juicio por el asesinato de Prajob es una excepción. Un estudio dado a conocer el martes -el primero de tal amplitud sobre el tema- dice que solamente 10 asesinos de ambientalistas han sido enjuiciados en la última década en el mundo, aunque en dicho periodo se han asesinado a 908 ambientalistas.

El reporte de Global Witness, un grupo afincado en Londres que investiga los lazos entre la explotación del ambiente y los abusos a los derechos humanos, dice que los asesinatos de quienes protegen el ambiente y los derechos de tierra han aumentado considerablemente. Hizo notar que su saldo de víctimas en 35 países es probablemente más alto, toda vez que las investigaciones in situ de muchos asesinatos en países africanos y asiáticos es difícil o imposible.

"Muchos de quienes enfrentan amenazas son personas comunes que se oponen a robos de tierras, operaciones mineras y tala industrial de árboles, y que a menudo expulsadas de sus viviendas y amenazadas severamente por la devastación ambiental", dice el reporte. Otros han sido asesinados en relación con presas hidroeléctricas, contaminación y conservación de la fauna.

Las muertes, junto con la violencia no letal, se atribuyen a la creciente competencia por los decrecientes recursos en una economía global, y son permitidas por autoridades y fuerzas de seguridad en algunos países que están vinculadas con individuos poderosos, compañías y otros intereses.

En el 2012 fueron asesinados el triple de activistas que en los 10 años previos, y la tasa ha aumentado en los últimos cuatro años a un promedio de dos ambientalistas a la semana, de acuerdo con el grupo no gubernamental. Se estima que el total de muertes del año pasado terminará siendo mayor que las 95 documentadas hasta ahora.

Entre las víctimas se encuentran Jesús Sebastián Ortiz, un campesino de 70 años del pueblo mexicano de Cherán que al igual que otros habitantes del poblado fueron asesinados en el 2012 cuando se oponían a la tala ilegal. También destaca la activista indígena antiminería Juvy Capion, asesinada junto con sus dos hijos por tropas filipinas ese mismo año.

El general de brigada Domingo Tutaan Jr., que encabeza la oficina de derechos humanos de las fuerzas armadas filipinas, le dijo a The Associated Press que una investigación militar mostró que los tres murieron en fuego cruzado entre soldados y forajidos. "Nosotros no toleramos violaciones de los derechos humanos y esperamos que Global Witness pueda colaborar con nosotros para señalarnos a cualquier soldado involucrado en esas muertes", dijo Tutaan.

Brasil, dice el reporte, es el país más peligroso para activistas, con 442 muertes entre el 2002 y el 2013, seguido por Honduras con 109, Filipinas con 67 y Perú con 58.

"Pensamos que esta es la base de datos más completa sobre asesinatos de ambientalistas y defensores de tierras", dijo Oliver Courtney, de Global Witness. "Ofrece un panorama alarmante, pero muy probablemente es apenas la punta del iceberg, porque la información es muy difícil de encontrar y verificar. Muy poca atención ese presta a este problema a nivel global".

En Tailandia, tras la muerte de Prajob, los aldeanos vivían atemorizados, pero al final decidieron demandar a los responsables de la basura tóxica y dueños del vertedero, dijo el hermano de la víctima, Jon Noawa-opas.

"La muerte de Prajob nos ha llevado a luchar por la justicia", dijo. "Podemos estar descorazonados, y lo estuvimos, pero sabemos también que tenemos que hacer lo correcto por nuestra comunidad".
20140416 http://www.diariolibre.com

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