Del yo al nosotras

  • El fondo metafísico de "eva/sion/es", de Chiqui Vicioso
Chiqui Vicioso, prolífica escritora dominicana. Archivo

Bruno Rosario Candelier

SD. El último poemario de Chiqui Vicioso, tiene la peculiaridad de tener el sugestivo título Evasiones (1), que la autora divide en tres partes: Eva-Sion-Es.

En tal sentido, el mismo título del poemario me sugiere de inmediato tres dimensiones. Son tres lecturas, tres dimensiones simbólicas de las cuales voy a enfatizar la faceta que funda la importancia de estas Evasiones.

Sión, la Casa de  Dios

La palabra Evasión contiene tres elementos significativos: Eva, nombre de la primera mujer que signa nuestra cultura; Sión, según el texto bíblico, es la Casa de Dios, la Ciudad Santa de Jerusalén; y Es, forma presente del indicativo del verbo ser, que representa la realidad esencial de las cosas.

Con estas Evasiones, Chiqui se instala en el Mundo primordial, el Mundo de los orígenes:

Libre el mar ascendía por llanuras violeta no había Sol pero la luz imperaba en aquel Paraíso bajo el verde absolutismo de un manzano.

 Automáticamente, la referencia al Paraíso y al manzano nos instalan en un espacio primordial el tiempo de los orígenes, en ese estado prístino de lo viviente donde aparece Eva, como fruto de la alianza entre Dios y la Creación del Mundo.

Por hálito divino

Golem encarnado…

al inicio de su travesía.

Golem, la doctrina mística del Khabbalah

Al emplear la palabra Golem, la poeta usa un vocablo original de la doctrina mística de la Khabbalah. En tal sentido, tanto la mujer como el hombre, son una hechura de la palabra y según la concepción cabalista, se entiende que el ser humano es el Golem ejemplar y singular de Dios.

Chiqui Vicioso tiene conciencia de lo que dice y, además, sabe que habla de la mujer de cualquier tiempo, lengua y cultura. Por esa razón, tiene presentes en sus versos las huellas de las culturas asiáticas, africanas, europeas y americanas.

Siloe, río de la Purificación

En otro de sus pasajes acude a Siloé, que era el río de la purificación que se cita en la Biblia y, entonces, con un sentido de ascesis purificador, la poeta quiere reparar el daño y liberar a la mujer del dolor que la subyuga:

Mi ánfora quebrada por la líquida serpiente que anilla sumergiéndome sin anclarme en los pantanos de su lodo Siloé de este otro peregrinaje.

Este planteamiento de alguna manera va a permitirle a la poeta adentrarse en el aspecto clave que estimo fundamental en la valoración de este hermoso poemario.

El sentido lírico, estético y simbólico, viene reforzado por referencias lingüísticas, menciones de ciudades y personajes, alusiones crípticas, connotaciones simbólicas que la autora maneja inteligentemente. En ese sentido, este es un poemario con una dimensión metafísica. Esa es la motivación profunda de esta enjundiosa lírica.

Advirtiendo la consecuencia del "parricidio del primer verbo", por el cual advienen muchas muertes, la poeta, no es ya sólo amanuense de un pasado sino representante de una estirpe, la de la mujer, asume y recrea a la mujer del Caribe, que describe así:

Eva mulata de la violenta salvaguarda de mis ancestros sólo heredo el silencio de las víctimas….

Exilada fracción de lo absoluto

Repito la frase para subrayarla: "Exilada fracción de lo Absoluto". Fíjense en la palabra que usa la poeta, con la que alude a la Divinidad, "fracción de lo Absoluto". Por eso, con la convicción de lo que es, dice: "Lo que permanece en mí/ es de lo incierto las certezas", con lo cual evoca el estigma de una memoria genesíaca que fragua su dolor y gesta su angustia.

Naturalmente, la poeta halla una salida a su dolor. En todo buen poemario siempre hay problema y un conflicto, algo que perturba y afecta, pero a lo que instintivamente los poetas ofrecen una salida salvadora…

Trompetas de Jericó:

De la risa de la mujer y la niña surge de los escombros del llanto una Quisqueya de azúcar un Ayití de pájaros y soles.

Liberándose del estigma que la anula, la poeta siente que puede rehacer el Mundo: "Donde hubo manzanas / acontece el milagro".

Rompimiento con el Yo

Una última consideración que quiero hacer es la siguiente: este es el primer libro de poesía, de la poesía contemporánea dominicana, escrito por una mujer que rompe con el yo. Para crecer como escritora, una mujer tiene que superar esa visión restringida a su propio ser.

Quiero felicitar a Chiqui Vicioso, porque ella da un ejemplo en este libro, de esa capacidad para asumir un tema, en el que da cuenta de lo que siente y de lo que quiere, no ya para ella sino para la mujer o, lo que es lo mismo, para la Humanidad.

Chiqui Vicioso

La autora del poemario tiene una Maestría en Educación por la Universidad de Columbia y ha publicado cinco poemarios que van desde Viaje desde el agua hasta Un extraño ulular traía el viento. Es ademas la única mujer dominicana que ha recibido el Premio Nacional de Teatro por su obra Whisky Sour, ademas del Anacaona de Oro en  Literatura.

20090520 http://www.diariolibre.com

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