Haitianos confirman pagan RD$5,000 para pasar la frontera

  • DL entrevista a varios haitianos que han cruzado tras el sismo
La frontera mide 275 kilómetros y cinco provincias dominicanas la bordean.
Tan pronto la madre de "Pierre" retornó desde Santo Domingo a Delma, en Haití, tras el sismo del 12 de enero, él le dijo: "Ya se rompió Haití mamá, yo quiero irme contigo". Forzaron a su hermana a venir también a la República Dominicana, todos ilegalmente y, en sólo ocho días, su madre buscó RD$3,000 para cada uno. Contactó a un compatriota miembro de una red, en la que se asegura también hay dominicanos, para que los pusieran en lista.

Al octavo día, aprovechando la celebración del tradicional mercado binacional en Elías Piña, donde el chequeo es mínimo, salieron desde Puerto Príncipe a las 6 de la mañana, y ya próximo a las 2 de la tarde, Pierre, de 23 años, su hermana de 22 y su madre, estaban en ese pueblo fronterizo, desde donde recorrieron unos 260 kilómetros hacia Santo Domingo a bordo de un autobús de la ruta.

"Yo no deseaba venir para acá. Venir para acá no era mi sueño. Mi sueño era terminar mis estudios y después ir a la universidad", cuenta el alto y fornido joven, de tez morena y ojos grandes. "En la televisión salía que los dominicanos maltrataban a los haitianos y hay muchos haitianos que no quieren venir para acá, aunque se estén muriendo, porque piensan que todos los dominicanos son racistas", agrega el haitiano, quien se ayuda en ocasiones de un traductor.

Con Pierre cruzaron ilegalmente unos 10 compatriotas que se confundían entre los viajeros legales del autobús. Él recuerda que en los puestos militares no les pidieron documentos. Hace seis meses, volvió a Haití, y hoy está en República Dominicana.

"Hay choferes que tienen pasaportes robados y cuando en el chequeo piden 'pasaportes arriba', esos choferes dan pasaportes a esa gente solamente. Es en un sitio clave que hacen los pasaportes... Sólo les muestran los pasaportes (a los militares), pero no los chequean. También les ponen fotos falsas. Eso sucedió cuando yo iba a entrar al país", cuenta un haitiano.

Después del sismo de 7 grados Richter en ese país, han surgido nuevas denuncias de componendas entre militares y civiles para permitir la migración haitiana ilegal hacia la República Dominicana, en busca de sustento económico y mejor condición de vida. Esto sucede ante el escenario de alerta por el virus del cólera que llegó a suelo dominicano justamente en el cuerpo de un nacional haitiano.

Según el titular de la Dirección General de Migración, Sigfrido Pared Pérez, alrededor de 200,000 haitianos se han quedado de manera ilegal en el país tras el terremoto, y sólo unos 57,000 lo han hecho legalmente. Antes de enero, las estimaciones de la población haitiana en República Dominicana rondaba en más de un millón de personas.

Según datos ofrecidos a DL por Migración, en República dominicana sólo hay 9,399 haitianos con residencia legal. De ese total, 4,341 cuentan con permiso de residencia temporal y 4,613 con residencia permanente.

La mayoría de los haitianos trabaja en la albañilería y como vendedores ambulantes, o son pedigüeños. Las autoridades anunciaron la prohibición de la contratación de esa mano de obra, como medida para prevenir la expansión del cólera, y mayor control en la frontera. Y es que la enfermedad ha cobrado más de 1,250 vidas y ha afectado a alrededor de 20,687 personas en la vecina nación.

Dos haitianos entrevistados se motraron preocupados por ser en su país donde se originó el brote. Consideran que los que tengan síntomas no deberían cruzar la frontera. Al igual que los dominicanos, también temen por su salud al habitar el mismo territorio.

Recientemente, el sacerdote Regino Martínez denunció que militares y civiles cobraban hasta RD$5,000 para abrir el paso a los haitianos que ingresan de manera clandestina al territorio dominicano. A la denuncia, el jefe del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (Cesfront), general Julio César Cataing Jiménez, respondió que era una exageración y pidió pruebas al religioso.

Pero, mientras las autoridades defienden su trabajo, las modalidades para cruzar siguen y son variadas, así como el monto a pagar, que depende de si el viaje es "cómodo" o arriesgado. Y es que los mismos haitianos las citan. Un indocumentado aseguró que sí cobran RD$5,000 por transportar ilegales en yipetas, con vidrios tintados, y así pasar desapercibidos.

Para Leonard traer a su hijo desde Haití una semana después del sismo, empeñó el televisor para conseguir los más de RD$1,000 que le pedía la persona en la frontera para dejar pasar al niño de 11 años.

Jean, quien llegó hace un mes a la República Dominicana, cuenta que decidió enrumbarse hacia Mao donde lo esperaba su hermano, que también es indocumentado. Narra que pagó 500 gourds (unos RD$450) a un organizador y junto a otros 16 haitianos cruzó a territorio dominicano desde un poblado cerca del pueblo fronterizo de Dajabón.

Pese a la crisis haitiana, ¿es difícil conseguir 500 gourds? Un ilegal responde que no. Por ejemplo, un par de zapatos podría costarle 1,000 gourds.

Jean retornó a Haití la pasada semana porque su padre está enfermo de cólera. No obstante, cuando se recupere, piensa volver a la República Dominicana usando el mismo método.

Otra modalidad

Históricamente, la migración haitiana hacia el país se desarrolla desde hace más de un siglo.

Un hermano de Jean, de 23 años, vino a República Dominicana en el año 2006, y las dificultades que pasó las guarda en su memoria.

Aún con su semblante de muchacho, cuenta que pagó 300 gourds (cerca de RD$300) al organizador del viaje al que denominan "poteo", dinero que también se emplearía para el soborno de los militares dominicanos en los puestos de chequeo en las comunidades fronterizas.

Una vez conformado el grupo, de no más de 30 personas, salió por el poblado haitiano de Juana Méndez, cerca de Dajabón, un lunes a las 5 de la tarde. Cruzaron el río Masacre y, ya al otro lado, pagaron el soborno en el primer chequeo militar de los tres con que se toparían.

En el segundo chequeo militar a la "autoridad" no le bastó con recibir el "peaje" acostumbrado, sino que arremetió contra algunos, propinándoles golpes, y también les arrebató casi todas sus pertenencias, según cuenta el joven. "A mí me quitaron la correa, a otros el cepillo y pasta dental", agrega.

Finalmente, tras varios días durmiendo en el monte, caminando bajo el sol y hambrientos, el grupo llegó a Santiago Rodríguez. El hermano de Jean logró trasladarse a Mao, donde pasó ocho meses y luego se marchó a Santo Domingo. Aprendió a hablar español poco a poco y consiguió trabajos por poca paga.

En el 2007 volvió a Haití. "Entrar es fácil", dice, pero para retornar a República Dominicana tuvo que pagar nuevamente el largo periplo por un costo de entre RD$100 y RD$200.

"Es incorrecto, pero lo hago"

Haitianos indocumentados coinciden en que no querían emigrar a la República Dominicana. Algunos están conscientes de que es incorrecto pagar un "peaje" para viajar a un país ajeno con leyes y soberanía. Otros defienden esa transacción motivados por lo que citan como falta de dirección política en su nación, miseria y carencias económicas.

"Yo entiendo que la situación de allá (Haití) es muy difícil, pero uno está buscando mejoría. Pero, allá no hay nada, pero tampoco aquí", dice un ilegal. "Veo el futuro de Haití incierto porque no hay personas capaces, políticos, gente responsable, que tenga en la mano el futuro del país, porque no hay un grupo que se levante", agrega.

Pierre, quien se quedó en tercero del bachillerato y desea estudiar Diplomacia, cuenta que, si tuviera dinero y poder, ayudaría a su país.

"Hay mucha gente que dice que no va a sacar visa para venir aquí porque queda muy cerca y es un país vecino, y por eso no sacan visa, aunque tengan dinero, porque ¿para qué?', responde una entrevistada.

El mismo Pierre es firme en su parecer del porqué a los dominicanos se les "exige poco" para entrar a Haití y a ellos no. "Los haitianos han ayudado mucho a este país, sobre todo en la construcción... Si República Dominicana está bonita, así más que Haití, es por ellos", asegura. mamejia@diariolibre.com

Según Migración, tras el sismo de enero pasado unos 200 mil haitianos han cruzado hacia la República Dominicana.

¿Qué opinan expertos?

Según el jurista Vinicio Castillo Semán, el cobro por "peaje" es preocupante y más ante la situación del cólera que podría afectar también al turismo. 

A su juicio, se erradicará "fortaleciendo el Cesfront (Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza) y depurando las filas de los oficiales que están mandando allá, porque mientras esa corrupción exista de cobrar por pasar y no haya sanción, porque hasta donde conozca no ha habido ningún oficial sancionado, ni ningún civil sancionado por tráfico de haitianos ilegales, eso es lo que más incentiva esa permisiva práctica que tanto daño le hace al país".

Aunque, según señala el sociólogo Wilfredo Lozano, varios estudios arrojan que la dinámica de la población migratoria haitiana es de retorno, no resta importancia a la situación post-sismo. "Es cierto que la presión migratoria es alta, es cierto que no podemos permitir un flujo creciente de migración sin control", concluye.


20101122 http://www.diariolibre.com

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