Brasil perdió tres años de esfuerzos para equilibrar cuentas por la pandemia

Carlos A. Moreno

Río de Janeiro, 30 jun (EFE).- Brasil, el segundo país más afectado por el coronavirus en el mundo, perdió más de tres años de esfuerzos fiscales para intentar equilibrar sus deficitarias cuentas públicas como consecuencia de la pandemia, que desplomó los ingresos tributarios y disparó los gastos del Estado.

De acuerdo con las estadísticas de las cuentas públicas hasta mayo de 2020 divulgadas este martes por el Banco Central, el déficit fiscal nominal de Brasil en doce meses volvió al nivel que tenía en diciembre de 2016, cuando el Gobierno de Michel Temer impuso un severo ajuste fiscal, continuado por el presidente Jair Bolsonaro.

Todo el ahorro alcanzado desde entonces se perdió en pocos meses este año por los efectos económicos de la pandemia, ya que las medidas de distanciamiento social obligaron al Estado a multiplicar sus gastos para ofrecerle ayuda a empresas y trabajadores y a que el cierre temporal de millones de empresas derribó la recaudación.

El deterioro de las cuentas aumenta con el agravamiento de la pandemia en un país que ya es el segundo del mundo con más muertos (59.000) y más casos (1,4 millones) de coronavirus.

Según el organismo emisor, el saldo negativo entre los ingresos y los gastos del sector público brasileño en los últimos doce meses hasta mayo saltó hasta 638.559 millones de reales (unos 117.815,3 millones de dólares), equivalente al 8,82 % del Producto Interior Bruto (PIB) del país.

Ese porcentaje no era tan elevado desde diciembre de 2016, cuando el déficit en los últimos doce meses, incluyendo cuentas del gobierno central, de las administraciones regionales y municipales y de las empresas estatales, equivalía al 8,98 % del PIB.

DÉFICIT FISCAL VENÍA CAYENDO CON AJUSTES

A partir de entonces, y gracias a las duras medidas de Temer y de Bolsonaro para equilibrar las cuentas, el déficit fue cayendo gradualmente hasta el equivalente al 7,80 % del PIB a finales de 2017, al 7,09 % en 2018 y al 5,91 % en 2019, su menor nivel desde 2013 (3,25 % del PIB).

Temer (2016-2018) congeló los gastos públicos, principalmente los reajustes salariales de los funcionarios, y aprobó un techo para el aumento del presupuesto estatal, que no puede ser elevado por encima de la inflación del año anterior.

Bolsonaro, por su parte, ha impulsado una política económica de corte neoliberal basada en privatizaciones, recortes presupuestarios y reformas estructurales, y consiguió sacar adelante una polémica reforma al sistema de pensiones que le permite al Estado ahorrar más de 200.000 millones de dólares en diez años.

Antes de tales medidas el déficit fiscal de Brasil llegó a ser equivalente al 10,22 % del PIB en 2015, un nivel al que puede volver este año como consecuencia de la crisis generada por la pandemia.

De acuerdo con los datos divulgados este martes, el déficit nominal del país acumulado entre enero y mayo de este año saltó hasta 366.154 millones de reales (unos 67.061 millones de dólares), valor que ya equivale al 12,60 % del PIB. En los cinco primeros meses de 2019 el déficit equivalía al 5,36 % del PIB.

GOBIERNO ESPERA DÉFICIT RÉCORD EN 2020

El Ministerio de Economía admite que las cuentas públicas cerrarán 2020 con un déficit récord tanto por la caída de la recaudación como por la fuerte elevación de los gastos públicos.

Según esta previsión, el déficit primario (sin incluir lo destinado al pago de intereses de deuda) de este año superará los 600.000 millones de reales (111.111 millones de dólares), casi cinco veces la meta que el Gobierno se había impuesto para el año.

La fuerte caída de la recaudación debe reflejar la retracción de cerca del 6,5 % del PIB esperada para este año como consecuencia de la paralización de las actividades.

Tan sólo en mayo la recaudación de impuestos del Gobierno federal se redujo en un 32,92 % frente al mismo mes del año pasado. En abril la recaudación ya había caído en un 28,95 %.

La fuerte bajada de la recaudación se produjo tanto por la disminución de los impuestos pagados por las empresas como por las exenciones tributarias y los aplazamientos que el Gobierno concedió a los sectores más afectados por la pandemia.

El Gobierno, además, calcula en cerca de 700.000 millones de reales (unos 129.630 millones de dólares) los gastos públicos adicionales este año para hacer frente al coronavirus, tanto en inversiones en salud como en los subsidios para los más necesitados.

Entre otras medidas, el Gobierno autorizó la distribución de un subsidio mensual de 600 reales (110 dólares) a unos 60 millones de desempleados, informales y personas de escasos recursos, y pretende extender la ayuda en julio y agosto, aunque con un valor menor.

El enorme desfase en las cuentas públicas tuvo que ser justificado legalmente. Mediante el decreto por el que declaró el estado de calamidad pública por la pandemia, el Gobierno quedó libre de cumplir la meta de superávit fiscal primario que se había impuesto para este año. EFE

20200630 https://www.diariolibre.com

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