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"¡Quiero ser como mi mamá!"

 Dice un adagio que del dicho al hecho hay mucho trecho, y se puede aplicar al caso de muchas hijas que, de niñas, decían querer ser como sus madres, pero terminaron estudiando una profesión u oficio muy diferente al de sus progenitoras, aunque siguen queriendo ser como ellas en otros aspectos y, en todo caso, hoy se complementan y ayudan.

Hoy día, resulta un fenómeno raro que madre e hija tengan la misma profesión. Generalmente, la segunda alcanza un nivel más alto, por razones como mayores oportunidades para el desarrollo profesional de la mujer en la actualidad, y cambios en la asignación tradicional de roles para ambos sexos.

El espíritu de superación y la vocación de trabajo siempre han estado presentes en la mujer, mas no así las oportunidades para desarrollarse profesionalmente.

Tampoco había en otros tiempos la gran necesidad de que la mujer también trabajara fuera del hogar, pues la tradición asignó al hombre el papel de proveedor y a ella el de ama de casa. Las más osadas, cursaban estudios técnicos que las convertían en modistas, secretarias, reposteras o profesoras.

Está claro que siempre ha habido mujeres que han roto esquemas y alcanzaron niveles de preparación superiores, pero no eran la mayoría.

Todos estos ingredientes han dado lugar a las más interesantes y complementarias combinaciones madres-hijas en lo que a oficios o profesiones respecta.

Un caso interesante es el de Mayra Grullón de Alvarez, artista plástica y secretaria, y su hija Wilma Alvarez de Acosta, médico cirujana, que han sabido complementarse de manera tal que, sin dejar de trabajar como profesora de pintura, la madre también ha encontrado tiempo para cuidar a sus nietas.

Mientras, Wilma ejerce su profesión, aunque está de acuerdo con que el desarrollo profesional de la mujer le resta tiempo para dedicarse a sus hijos, tomando en cuenta que ella aporta la estabilidad en el hogar. 

 ***

Mayra Grullón de Alvarez 

Orgullosa madre de tres hijos y abuela de cuatro nietos, estudió artes plásticas y secretariado, y se desempeña actualmente como profesora de pintura. Se considera "abuela 24/7" (24 horas, los siete días de la semana). 

"Cuando me tocó estudiar, la mayoría de las jóvenes hacía un secretariado" 

 ¿Sus padres estuvieron de acuerdo en que estudiaras secretariado y pintura, o entendían que las mujeres sólo debían ser amas de casa?

En el tiempo en que me tocó estudiar, la mayoría de las jóvenes hacían un secretariado, y ya pocas se quedaban en la casa, pues había que producir para ayudar a la familia. Mi madre me incentivó para que estudiara artes y me dediqué a la pintura. Me incliné desde muy joven hacia las artes, por lo que deseaba estudiar arquitectura, pero situaciones ajenas a mi voluntad no me lo permitieron. Tengo la satisfacción de que mi segundo hijo, Eduardo, es arquitecto.

¿Le agradó que su hija estudiara medicina?

Me lo dijo cuando estaba en cuarto año de bachillerato. Me sorprendió y no me agradó mucho la idea, porque es una profesión muy sacrificada, pero luego me gustó, porque vi mucho entusiasmo y dedicación. La he ayudado mucho con sus hijas, con sus servicios en los hospitales, con su especialidad. Cuando tiene que hacer algún estudio fuera, lo primero que le digo es: "Cuenta conmigo, me quedo con las niñas".

Wilma Alvarez de Acosta 

Esta joven médico cirujana, también es madre de dos niñas, Andrea y Adriana Acosta Alvarez, de cinco y tres años, respectivamente. Admira el carácter decidido y alegre de su progenitora, Mayra Grullón de Alvarez. 

"Pude disfrutar de la presencia de mi madre en la casa" 

¿Qué te motivó a escoger tu profesión?


Yo diría que de alguna manera influyó mi personalidad. Desde niña fui muy activa. Recuerdo que le decía a mis padres que nunca me vería sentada detrás de un escritorio y sin poder disponer de mi tiempo. No me gusta la monotonía.

Me encanta trabajar con las manos, hacer cosas diferentes todos los días, ver resultados inmediatos y con la gran satisfacción de ayudar a otros con mis manos. De alguna manera la cirugía como es una especialidad que me permite hacer todo esto.

¿Te habría gustado que tu mamá tuviera otra profesión?

No. Porque pude disfrutar de su presencia en la casa, esto me dio mucha estabilidad emocional y podía contar con ella siempre, aun respetando el tiempo que dedicaba a su trabajo. Ella supo equilibrar bien las tareas de la casa, la familia y el trabajo de tal forma que no afectaba ningún aspecto.

 ***

Maresina Melo de Aguasvivas: 

Esta secretaria ejecutiva ha sabido armonizar su papel de madre de tres hijos (Rocío, Patricia y Arodis) y abuela de dos nietos, más otros dos, gemelos, que vienen en camino y, además, ayudar a su esposo Arodis Melo Ortiz en sus negocios. 

"Quiero que mi hija sea un ejemplo de madre"

¿Qué estudios realizó?

Estudios técnicos en mercadeo, informática, secretariado ejecutivo e inglés, en la Escuela Nacional de Informática, Instituto José Reyes y en el Instituto Cultural Dominico Americano.

Además de secretariado ejecutivo, que es su ocupación actual, ¿qué otro tipo de trabajo y oficio ha ejercido?

Trabajé en negocios propios de la familia durante unos 20 años para así dedicarle más tiempo a mis hijos (ayudarlos a realizar sus tareas escolares, llevarlos a las clases de natación, ballet, inglés, gimnasia olímpica, tenis y artes marciales, entre otros).

¿En qué medida ha ayudado y/o estimulado a su hija Rocío en su desarrollo profesional?

Para que ella pueda tener un espacio para su desarrollo la he ayudado en varios aspectos, como cuidar de sus hijos cuando la situación lo amerita, y porque quiero que ella sea un ejemplo de madre para ellos, como lo he sido yo para ella.

¿Cómo se las arregla para ocuparse de sus hijos, nietos, marido y casa teniendo un trabajo formal?

Trabajo en el Ministerio de Agricultura, de 7:30 a.m. a 2:30 p.m. Ese horario me permite disponer de la tarde para ocuparme de lo demás. Me reparto y dedico a cada quien su tiempo. Como aún tengo a dos de mis hijos en la casa, ellos y mi marido son los que me demandan más atención. Durante los fines de semana me dedico más a los nietos, que generalmente van de pasadía.

Rocío Melo de Aybar:  
 
Esta joven madre de dos pequeños (Carlos Gabriel, seis años, y Sara Marie, dos años), es también licenciada en mercadeo y ocupa un cargo ejecutivo en una institución financiera. 

"Mi madre ha sido mi inspiración durante toda la vida"

 ¿En algún momento quisiste ser como tu mamá cuando fueras grande? 


Claro, por ser una madre ejemplar, colaboradora incansable, por su amor, dedicación, por alentarme a ser mejor cada día, por apoyarme.

¿Qué te motivó a escoger tu profesión?

Durante mi infancia y adolescencia estuve involucrada en los negocios familiares y decidí que era la carrera que más me permitiría seguir desarrollándome profesionalmente.

¿Te habría gustado que tu mamá tuviera otra ocupación, oficio o profesión?

Si lo que ella realiza le gusta y la hace feliz, no me opongo y me siento orgullosa de mi madre; además, la profesión no hace a la persona, sino la formación de hogar y los valores que nos inculcan desde la infancia.

¿En alguna medida tu madre es tu inspiración? ¿En qué sentido o en cuál aspecto de su desarrollo personal y/o profesional?

Ha sido una inspiración toda mi vida, porque siempre se ha preocupado por la familia y porque yo haga lo correcto inculcándome valores como la responsabilidad, honradez, respeto y vocación al trabajo, entre muchos otros.

¿Qué le responderías a los que opinan que el avance profesional de la mujer afecta el desarrollo de los hijos por tener una madre la mayor parte del tiempo ausente?

Que el desarrollo profesional no es una excusa para dejar de educar a los hijos y dedicarle tiempo de calidad, con cariño, enseñanza de valores familiares, abrazos...