Mitos y tabúes en menopausia y sensualidad

$!Mitos y tabúes en menopausia y sensualidad
Paloma Morales, Diana Burbano, Graciela Valderrama y Marabina Jaimes, cuatro actrices hispanas que protagonizaron la versión en español de la exitosa obra de teatro musical posan para una fotografía en imagen de archivo de 2013, en el teatro Ricardo Montalbán de Hollywood, Los Ángeles (California). . EFE/Luis Uribe. EFE/Luis Uribe

La sexualidad de las mujeres mayores es uno de los secretos mejor guardados, aunque la evidencia científica confirma que la edad no tiene por qué ser una dificultad para el disfrute, según una investigación de la doctora en Psicología Anna Freixas.

En su último libro ‘Sin reglas’, Anna Freixas, desmonta una serie de mitos y tabúes sobre la sexualidad de las mujeres mayores, basándose en estudios científicos y en los testimonios de 729 féminas a las que ha encuestado.

“La creencia infundada más importante sobre la sexualidad femenina es que la menopausia supone el fin del deseo. También es infundada la idea de que la sexualidad deja de interesar a las mujeres a medida que se hacen mayores”, explica la doctora Freixas a Efe.

“El deseo es el deseo, antes y después del cese de la menstruación. Así que no hay un deseo ‘x’ antes de la menopausia y un deseo ‘y’ después de la menopausia”, declara Freixas, asegurando que la sexualidad de las mujeres después de la menopausia “va del cero al infinito”.

El erotismo en la menopausia puede ser maravilloso y esta etapa de la vida femenina puede deparar una mayor felicidad sexual.

Lo demuestra la estrella del cine Jane Fonda quien, a sus 80 años explicaba desenfadadamente su experiencia personal en el programa televisivo ‘The Ellen DeGeneres Show’ (www.youtube.com/watch?v=dUlLrHGIRvs).

Lo dejaba entrever la princesa Isabel Carlota de Francia, a quien le preguntaron en el siglo XVIII a qué edad desaparecía el deseo sexual y respondió: “¿cómo voy a saberlo? ¡Solo tengo 80 años!”.

Ahora lo confirma la doctora en Psicología, escritora y profesora de universidad, jubilada, Anna Freixas (Barcelona, 1946), que en su último libro ‘Sin reglas’, desmonta una serie mitos y tabúes muy arraigados sobre la sexualidad de las mujeres mayores, basándose en estudios científicos y los testimonios de 729 féminas a las que ha encuestado.

Las investigaciones de la ciencia y la información aportada por esas mujeres de entre cincuenta y ochenta y tres años de edad, heterosexuales, bisexuales y lesbianas, que hablan sobre sus deseos y evalúan su propia experiencia erótica, evidencia que “la sexualidad en la madurez es una experiencia múltiple y diversa, en la que no hay reglas”, según Freixas.

“Sobre la sexualidad de las mujeres que han traspasado el misterio de la menopausia hay un espeso silencio. Sobre este asunto no se habla socialmente, pero entre nosotras tampoco hablamos de ellos demasiado”, señala Freixas.

Un asunto sin apenas investigaciones.

Añade que respecto del asunto de la erótica de las mujeres mayores casi no hay investigación ni conocimiento contrastado y en este tema apenas se ha oído la voz de las mujeres, al decir de la experta.

“Si algo define la sexualidad de las mujeres a todas las edades es el silencio respecto a su sexualidad, silencio todavía más espeso en mujeres que han traspasado el misterio de la menopausia”, según Freixas, que ha escrito “Sin reglas” para romper ese mutismo.

“Necesitaba escuchar lo que cuentan las mujeres sobre su momento sexual, dar la oportunidad de crear nuestra versión propia de una realidad sobre la que se opina y teoriza, pero cuyo conocimiento pocas veces se sustenta en la experiencia y la vivencia de las mujeres”, apunta Freixas.

La voz de las mujeres, que representa buena parte de los contenidos de ‘Sin Reglas’, es la información que han proporcionado más de setecientas mujeres que contestaron al cuestionario que les proporcionó la psicóloga.

Según Freixas el principal objetivo ha sido su “deseo de abrir la veda del silencio, normalizar el tema, iniciar un debate, y poder, entre todas, construir un contradiscurso para el peyorativo mensaje social acerca de la erótica femenina en la edad mayor”.

Sobre las principales creencias infundadas sobre la sexualidad femenina tras la menopausia, Seixas comenta que “la más importante es que la menopausia supone el fin del deseo. También la idea de que la sexualidad deja de interesar a las mujeres a medida que se hacen mayores”.

Añade que “el deseo es el deseo, antes y después del cese de la menstruación, así que no hay un deseo ‘x’ antes de la menopausia y un deseo ‘y’ después de la menopausia”.

Del cero al infinito.

Las características del deseo sexual de cada mujer tras la menopausia, “dependerá de las circunstancias de vida de cada persona. Tener o no tener pareja y la calidad de la relación con esta. La salud y la satisfacción vital son elementos que determinarán qué tipo de sexualidad se vive en cada momento”, señala esta investigadora a Efe.

“No he escrito un libro de autoayuda, así que no incluyo en él consejos y recomendaciones. Es un estudio sobre la vida sexual de las mujeres después de la menopausia, que va del cero al infinito”, enfatiza Freixas.

“Hay mujeres que viven una vida sexual plena y satisfactoria, porque disponen de una pareja con la que tiene una buena relación y otras que pueden o no desear tener relaciones y que están bien como están”, apunta.

“Disfruto más, aunque practico menos” podría ser un buen resumen de la situación y de las conclusiones del estudio que ha llevado a cabo Anna Freixas”, según la informadora Soledad Gallego-Díaz, que prologa el libro.

Según el estudio de Seixas, es verdad que se produce una disminución clara, pero de la actividad sexual, no del deseo, y a partir de los setenta años, mayor en mujeres heterosexuales que en lesbianas o bisexuales, apunta Gallego-Díaz.

Parece que algunas mujeres, “incluso aprovechan el momento para replantear su erotismo, bien descubriendo nuevos aspectos en sus compañeros habituales, bien buscando otros, bien reorientando sus intereses sexuales de manera que encuentran en otras mujeres la posibilidad de un nuevo desarrollo de su sensualidad”, señala Gallego-Díaz.

“Acabar este libro me ha producido una enorme felicidad, al ver lo diversas y heterogéneas que somos, y que el mundo puede ser grande para las mujeres mayores”, declara Freixas a cordopolis.es algo con lo que, seguramente, estarían de acuerdo Jane Fonda e Isabel Carlota de Francia.

Por María Jesús Ribas.

EFE
20180512 https://www.diariolibre.com

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