Un cementerio musulmán austríaco, entre los ganadores del Premio Aga Khan

Espacio de congregación.
LISBOA. El Premio Aga Khan distinguió hoy cinco proyectos arquitectónicos del mundo musulmán reconocidos por su función social, entre ellos un cementerio islámico en Austria que ayudó a superar conflictos religiosos.

El prestigioso galardón, concedido cada tres años, reparte un millón de dólares (0,75 millones de euros) a partes iguales entre los distinguidos, y su ceremonia de entrega se celebra hoy en Lisboa con la presencia del príncipe persa Karim Aga Khan y del presidente portugués, Aníbal Cavaco Silva.

Junto al cementerio de Altach (oeste de Austria), fueron reconocidos proyectos como la rehabilitación de la ciudad palestina Birzeit, un hospital ecológico de Sudán, un puente que une Rabat y Salé (Marruecos) y la remodelación del bazar de Tabriz (Irán).

Aunque la notable suma ha dado fama internacional al certamen, su original filosofía lo ha ayudado a ganar prestigio, al nominar proyectos de todos los tamaños, pequeños y grandes, en los que se evalúa con gran atención el cumplimiento de sus objetivos sociales.

"Nos importa su impacto en la comunidad. Nosotros vamos al sitio después de estar construido y comprobamos que el proyecto funciona", explicó a Efe el director del galardón, Farroukh Derakshani.

O en palabras de Hanif Kara, uno de los jueces que visitó los lugares más importantes de las 500 nominaciones, "se quita el azúcar" al lujo arquitectónico para ver los hechos y cómo la gente utiliza los edificios.

En Altach, el arquitecto austríaco Bernardo Barder tuvo que lidiar, junto a ONGs, autoridades municipales y líderes de la comunidad musulmana, con los miedos auspiciados por grupos islamófobos en la región.

"Tuvieron que creer en mí y tuve que ganarme y trabajar día a día a la comunidad", explicó a Efe Barder.

El cementerio islámico, de líneas minimalistas y localizado en un idílico enclave de la naturaleza, reunió por primera vez a los diferentes subgrupos musulmanes de más de 90 municipios y consiguió aplacar las polémicas sobre la presencia de la comunidad musulmana men el debate público.

"Con información y tiempo, conseguimos evitar problemas con grupos islamófobos y crear un modelo de cooperación entre la comunidad islámica y las autoridades austríacas", señaló a Efe una de las mediadoras del proyecto, Eva Grabherr.

Otras obras premiadas se centraron en la rehabilitación, como la de la ciudad Birzeit, en el norte de Ramala, donde se restauró el patrimonio arquitectónico en ruina al mismo tiempo que se revivían oficios de artesanos abandonados.

"Pusimos a jóvenes y mayores a trabajar y demostramos cómo la sociedad civil puede organizarse cuando faltan poderes centrales", señaló el arquitecto Khaldoun Bshara en una rueda de prensa en Lisboa.

El iraní Akhbar Taghizadeh capitaneó la reforma del bazar de Tabriz (Irán), un vasto complejo de 27 hectáreas y más de cinco kilómetros en ruinas que empezó a ser reconstruido por el Gobierno y con el que, ante el éxito de las mejoras, los propios comerciantes acabaron por tomar la iniciativa.

En Marruecos, el puente ideado por Marc Mimram comunicó las ciudades Sale y Rabat y, más allá de resolver problemas de tráfico, creó un espacio público para los habitantes de ambas con paseos, riberas y bancos.

Aunque de menor escala, el jurado reconoció igualmente el éxito del hospital de cirugía cardiaca de Salam en Jartum (Sudán), que ha atendido desde 1994 a 5,4 millones de pacientes de 23 países de África, muchos de ellos en conflicto.

Impulsado por la ONG italiana Emergencia y construido por el estudio de Venecia Tamassociati, el complejo presenta innovadoras soluciones ecológicas con paneles sociales y la reutilización de 90 contenedores.

Nacido en Ginebra (Suiza), Aga Khan, considerado descendiente del profeta Mahoma, es el líder espiritual de los ismaelitas y ha impulsado grandes proyectos económicos, sociales y artísticos.
20130906 http://www.diariolibre.com

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