La infraestructura sanitaria que asistirá al turismo

El país se apoya en la red de hospitales privados para complementar la oferta en salud a los turistas

Esta historia es parte del especial “El turismo levanta el ancla” que publica Diario Libre a propósito de celebrarse este 27 de septiembre el Día Mundial del Turismo. El especial es realizado por Tania Molina, Suhelis Tejero, Inés Aizpún, Pablo García y Joaquín Caraballo.

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Como parte de los esfuerzos del Gobierno dominicano por relanzar el turismo, el presidente Luis Abinader autorizó la reapertura total de los hoteles, cerrados desde que el 19 de marzo se limitaron las actividades productivas y sociales en el país como medida para evitar la propagación del coronavirus SARS-CoV-2 que produce el COVID-19.

La fecha para la reapertura total se fijó para el 1 de octubre y se enmarca en el plan nacional que lanzó la Presidencia de la República hace justo un mes, el cual implica una inversión de unos RD$420 millones para apoyar acciones que impulsen al sector en medio de la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia.

La apertura total, sin embargo, lleva a pensar en las condiciones sanitarias del país para recibir a los turistas que se decidan por los atractivos dominicanos y se aventuren a visitarlos en momentos en que todavía la enfermedad, aunque con mejoras en muchos de sus indicadores, sigue activa en el territorio.

Hace 12 días, el ministro de Salud Pública, Plutarco Arias aseguró que ya todo estaba listo, en términos sanitarios, para empezar la actividad turística.

Según dijo, ya se definieron los protocolos de actuación específicos para el sector, que implican medidas como tomas de temperatura a turistas y pruebas aleatorias en aeropuertos, centros de aislamiento en los hoteles para posibles casos positivos, además de monitoreo permanente al paciente de parte de las autoridades. El Gobierno también anunció la creación de un seguro de salud para turistas.

El control en los aeropuertos fue una de las primeras medidas adoptadas por las autoridades nacionales desde antes de que se reportara un caso de COVID-19 en el país. Sin embargo, el 1 de marzo, el Ministerio de Salud Pública anunció el primer positivo de la enfermedad, que se trataba, precisamente, de un italiano que había llegado el 22 de febrero, procedente de Pesaro, Las Marcas, para alojarse en la turística provincia La Romana

Cuatro días después, el 5 de marzo, el ministro de Salud Pública de entonces, Rafael Sánchez Cárdenas, informó del segundo caso de coronavirus. Se trató también de una turista, canadiense, hospedada en un hotel de Bayahíbe, también en la zona este.

Ambos pacientes, fueron trasladados hasta el hospital militar Ramón de Lara, en Santo Domingo, para recibir las atenciones de salud requeridas.

Para el momento del ingreso del primer caso de contagio, ya el Ministerio de Salud había emitido la resolución número 000003, del 6 de febrero de 2020, con la que estableció medidas de control en los puertos y aeropuertos dominicanos tendentes a detectar viajeros, nacionales o extranjeros, que hubieran estado en China. Para entonces, el gigante asiático era el único país con casos conocidos del coronavirus que se detectó en Wuhan, en la central provincia Hubei.

Seis meses después de aquellos primeros casos, el coronavirus se propagó por todo el territorio dominicano y ha infectado a más de 110,000 personas y provocado la muerte de más de 2,000. A nivel mundial, las cifras del COVID-19 superan los 31 millones de contagios y se acercan al millón de fallecimientos.

A nivel nacional, las grandes urbes, como Santo Domingo y Santiago, que concentran la mayor cantidad de habitantes, tienen también las más altas cifras de afectados por la enfermedad, pero las zonas turísticas han mantenido una incidencia considerable del virus.

El Ministerio de Salud Pública emitió el 19 de marzo el primer boletín epidemiológico sobre la evolución del coronavirus, con un total de 26 casos para entonces, todos importados. Luego del Distrito Nacional, con 10 positivos, estaba la provincia Samaná, con cuatro casos; Puerto Plata y Santiago con tres cada una; La Altagracia con dos. También figuraban Santo Domingo, Duarte, San Pedro de Macorís y San Juan con un caso cada una.

La Altagracia y La Romana constituyen los dos destinos por excelencia para los turistas que visitan República Dominicana, pues concentran los grandes complejos de Punta Cana, Cap Cana y Casa de Campo. Hasta el pasado 24 de septiembre acumulaban 6,155 casos positivos, que equivalen al 5.6 % de la totalidad de los 110,122 casos registrados en el país hasta esa fecha.

La Altagracia ocupa el séptimo lugar en contagios y La Romana el noveno. Le sigue Puerto Plata en el décimo como provincias o demarcaciones con más positivos.

La infraestructura sanitaria que asistirá al turismo

El pasado 21 de septiembre, Salud Pública emitió por primera vez un boletín epidemiológico sobre la situación del coronavirus en los polos turísticos. El reporte indica que, en la semana posterior a esa fecha, los cinco polos principales solo tuvieron el 0.8 % de los casos de contagio registrados. También indica que, desde el inicio de la pandemia, han reportado 227 muertes por COVID-19.

La infraestructura sanitaria que asistirá al turismo
Capacidad de respuesta en Salud

Brindar asistencia en salud a los turistas requiere que los centros hospitalarios reúnan determinadas condiciones especiales, tales como disponer de un departamento internacional que se encargue de los aspectos logísticos, administrativos y manejo de idiomas. También de un personal entrenado para esos fines, tecnología de punta, seguridad y confidencialidad de la información médica, según cita Alejandro Cambiaso, presidente de la Asociación Dominicana de Turismo de Salud (ADTS).

Especialista en prevención y gestión hospitalaria, Cambiaso también menciona la necesidad de cumplir normativas y protocolos locales e internacionales, y como factor diferenciador y que genera confianza, lograr acreditación internacional.

Para el caso específico de las afecciones generadas por el coronavirus, el Consejo Mundial de Turismo y Viajes (WTTC, por sus siglas en inglés) dio a conocer en mayo pasado el protocolo global para el vacacionista, en sus distintos aspectos de viajes, hoteles, tiendas, aviación o tour operadores.

A los hoteles se les pide establecer medidas básicas, recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre higiene y distanciamiento físico, así como un plan de prevención de infecciones y seguridad y salud del personal que debe ser entrenado a tales fines.

Cambiaso entiende que República Dominicana, que, según un estudio de la ADTS, recibió en 2018 a unos 117,275 pacientes internacionales, está en condiciones para brindar el servicio y reabrir el turismo asegurando la salud de dominicanos y extranjeros.

Además de las cifras oficiales del Ministerio de Salud Pública que destacan una tendencia sostenida a la baja en la positividad del virus, así como en la ocupación de camas de hospitalización y de unidades de cuidados intensivos destinadas a COVID-19, el especialista cita la preparación de los centros privados para ofertar el servicio.

“La red de centros de salud que conforman la Asociación Dominicana de Turismo de Salud ha realizado preparativos que incluyen previsiones de camas de hospitalización, intensivos, medicamentos y protocolos para brindar asistencia oportuna a turistas en caso de ser requerido”.

El “Estudio y diagnóstico del turismo de salud y bienestar en República Dominicana”, difundido por la ADTS en 2019, señala que en el país existen alrededor de 7,000 establecimientos privados de salud, incluidos unos 400 hospitales, 500 centros de diagnósticos y unos 4,000 consultorios médicos.

Una de las salas de hospitalización en el International Medical Group, en el este.
Una de las salas de hospitalización en el International Medical Group, en el este. ( )
Infraestructura pública

Desde el inicio de la pandemia en el país, la falta de insumos, equipos médicos y de personal especializado ha sido una queja constante. Incluso, la pasada gestión de salud llegó a demandar la integración de médicos y voluntarios para poder atender la alta demanda de pacientes con COVID-19.

En uno de los mayores picos de la enfermedad ocurrido entre julio y agosto, también se llegó al estrés del sistema de salud, con una ocupación de más del 90 % de las camas de hospitalización y hasta un 100 % de las unidades de cuidados intensivos (UCI).

Con la llegada de las nuevas autoridades de gobierno, a partir del 16 de agosto pasado, se anunció la contratación de unos 1,000 médicos más, de los que hasta el 15 de septiembre ya se habían capacitado a 400 que estarían listos para entrar en servicio.

De acuerdo con datos que compila el Servicio Nacional de Salud (SNS), en el país hay 1,835 centros, 1,650 de ellos de primer nivel y 185 especializados, distribuidos en las ocho regionales de salud.

Del total, 205 están en la provincia Santo Domingo, 161 en el Distrito Nacional y 128 en Santiago. En La Altagracia hay 48, en La Romana 33, en Puerto Plata 50 y en Samaná 24.

El personal de salud, incluidos médicos, enfermeras y administrativos era, hasta diciembre del año pasado, de 66,769 colaboradores, con una tasa de 28.5 por cada 10,000 habitantes.

La OMS indica que, aunque no existe una regla de oro para determinar el personal ideal, contar con menos de 23 profesionales de salud por cada 10,000 habitantes, probablemente no permita una cobertura adecuada de los servicios, y fija como meta global una tasa de 44.3 profesionales.

En el país la tasa más alta la tiene la regional Nordeste (R3), que incluye la provincia Samaná, con un personal de salud de 45.6, y la más baja está en la regional este (R5), incluidas las provincias La Romana y La Altagracia, con 22.8.

Francisco Soriano, representante del Colegio Médico Dominicano (CMD) en la regional este, se queja de las carencias en los hospitales públicos, tanto de equipos y de personal, que se agrava por el hecho de que una gran cantidad de su personal tiene una edad avanzada que obliga a evitar que se exponga al coronavirus.

Pero asegura que, dado que la regional Este no ha tenido una incidencia del COVID-19 mayor que en el resto del país, y que cuenta con una buena infraestructura privada para salud, el servicio para los turistas se prestaría sin mayores inconvenientes.

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