Es la economía... como casi siempre
Doce millones de personas viven en Estados Unidos sin papeles. Un país dentro de otro. Pero ya hay quien expresa abiertamente que en esta crisis económica, el sistema de permisos de residencia y trabajo debe replantearse, puesto que los inmigrantes pueden ser, una vez más, parte de la solución.
Denver. Uno de ellos es Fareed Zakaria, periodista norteamericano de origen hindú, que expone las siguientes cifras: entre 1995y 2005 los emprendedores inmigrantes crearon el 52% de las nuevas empresas en Sillicon Valley. Pero desde 2005, este grupo ha creado solo el 47% de las nuevas compañías. Zakaria se pregunta "¿los estamos echando?". Piensa que Estados Unidos se clava un cuchillo al no conceder los permisos de trabajo y residencia correspondientes a estos emprendedores, provenientes en su mayoría de China y de India.
La ley de Estados Unidos dispone que un país no debe obtener más del 7% de permisos concedidos en un año. Por lo tanto, si las solicitudes de India o China las superan, son denegadas en beneficio de otras nacionalidades.
Zakaria expone ante sus telespectadores un tema crucial: la economía norteamericana necesita inmigrantes, pero inmigrantes educados y emprendedores con capacidad de generar empleo. Y en este punto coincide Thomas Mann, analista y presidente de Brookings Institution, que se muestra convencido de que "hemos de entender que ya no podemos seguir creando empleos de baja educación". (Sin embargo, hoy solo el 57% de los norteamericanos creen que la educación es una buena inversión, frente al 81% que lo pensaba en 2008, según datos recogidos por el Center for Responsive Politics, de Washington).
"La economía norteamericana necesita inmigrantes, pero inmigrantes educados y emprendedores con capacidad de generar empleo".
Austeridad o inversión pública
El debate de esta noche se centrará en la Economía. Aunque los demócratas ven con alivio cómo empiezan a asomar los primeros indicios de recuperación (principalmente en bienes raíces, energía y la tímida pero positiva creación de empleo), los republicanos tienen en la cifra de la deuda, 16 billones (trillones, en inglés) de dólares su principal argumento. Un déficit, dicen, "corregible", en palabras de Thomas E. Mann, presidente de Brookings Institution, que opina que Obama heredó realmente una terrible situación. Y que recuerda que tanto Clinton, demócrata, como Reagan, republicano, lograron en sus respectivas presidencias dejar saneado el déficit.
Cuando el actual presidente (y candidato) asumió el cargo, la economía norteamericana ya había perdido 800,000 puestos de trabajo. En los primeros seis meses de mandato, se perdieron 850,000 más. La tasa de desempleo había llegado al 10%, una situación considerada inusual y grave en una sociedad acostumbrada a generar fácilmente puestos de trabajo, explica Mann. Para 2009, el sector privado empezaba a recuperar plenamente esta capacidad, que es además una parte sustancial de su identidad.
Pero en el sector público los recortes provocaban despidos, especialmente entre maestros, policías, bomberos... Hoy, con la tasa de desempleo en 8.3% el problema sigue preocupando: "todavía no se han recuperado todos los puestos de trabajo que se perdieron, y con este ritmo, no se producen nuevos empleos para absorber las nuevas incorporaciones al mercado laboral."
Aún así la cifra de desempleo baja, pensaría un optimista: "sí, pero por diferentes razones. Muchos desempleados de larga duración dejan de buscar trabajo..." Estados Unidos necesita, a juicio de este reputado analista político y económico, un crecimiento sostenido de 3%. EL último dato habla de un 1.3%. "Insuficiente", resume Mann con resignación.
Las dos visiones políticas del papel de Estado, la de los republicanos y la de los demócratas, se baten con especial virulencia en el campo de la economía. El Partido Republicano favorece la austeridad y recortar el déficit. Mínima regulación y mínima intervención del Estado. Recortará los impuestos, promete en su programa e incentivará el emprendimiento. Los demócratas quieren más inversión pública como motor de la recuperación. Y aseguran que el recorte impositivo de Romney provocará fuertes recortes en los servicios sociales. "La cuestión es que hay que crear puestos de trabajo para que estas ayudas asistenciales no sean tan grandes ni tan necesarias", ripostan los republicanos en su propaganda, al tiempo que Romney promete crear 12 millones de puestos de trabajo. Destruirán la clase media, advierten los demócratas. Al contrario, piensan los republicanos, es la clase media la que no quiere tanto intervencionismo.
¿La luz al final del túnel?
¿Estos primeros síntomas alentadores son suficientes para que Obama mantenga la confianza del electorado? "El mensaje de Romney en este tramo de la campaña ha sido, "sí, la economía empieza a moverse, pero nosotros lo podemos hacer mejor", y Obama ha utilizado el desliz de Romney, cuando fue grabado diciendo que no podía hacer nada por el 47% de la población, que quiere vivir a expensas de Estado" explica Mann. Y añade, "a mi juicio esta es una elección que va mas allá de quién es el candidato. es una elección para elegir una agenda de trabajo, un modelo de país".
A juicio de Mann, el verdadero problema de Romney es su propio partido, que, al decantarse por posiciones más conservadores le ha dejado muy poco margen de crecimiento en el electorado.
Obama ya no despierta el entusiasmo de la campaña del "Yes we can". Lo reconoce Ricky Palacio, cabeza del Partido Demócrata en Colorado. Y que asume como un problema de comunicación el que haya una parte de la población que no haya entendido todos los logros de este periodo. Pero todavía queda un mes de campaña y queda por ver si estos primeros brotes verdes de la economía son más que una promesa. Si el crecimiento se confirma, dice Thomas Mann, el candidato demócrata tiene grandes posibilidades de quedárselo: "las previsiones hablan de crecimiento sostenido en 2014".
En el mundo
La situación económica mundial tampoco ayuda, analiza Thomas Mann. Pero piensa que China juegue tan fuerte en el tablero mundial es una de las situaciones positivas: "creo que para América es bueno. Y que el euro esté tan débil puede ayudarnos a potenciar las exportaciones, que es lo que tenemos que hacer. "
Para Mann, una parte fundamental de la imagen de los Estados Unidos de América en el mundo, y de la que tiene de si mismo el país, es la de esa inagotable energía para prosperar, para respetar la individualidad y el emprendimiento. Y por eso, concluye, "nuestra regulación es mínima comparada con la de otros países. Demasiado débil, quizá. Menos mal que existe la Reserva Federal, que existe Bernanke..."
Más de US$1,000.000 ha debido recaudar la Universidad de Denver para acoger este debate. El trabajo comenzó hace un año, cuando el Comité Nacional la escogió. Cerca de 1000 personas han trabajado directamente para tener todo a punto.