Gobierno turco aprueba "protestas de pie"
La nuev aforma pasiva de resistencia es la de quedarse de pie e inmóvil, incluso durante horas
Aunque la Policía dispersó a pequeños grupos de manifestantes que instalaron barricadas en dos ciudades de Turquía durante la noche, las manifestaciones contra el gobierno, a veces violentas, han dado paso a una forma pasiva de resistencia en la que la gente se queda de pie e inmóvil, incluso durante horas.
Cientos de manifestantes se sumaron a la forma de protesta en las plazas y las calles principales de varias ciudades, imitando a un manifestante solitario que comenzó la tendencia el lunes en la plaza Taksim de Estambul y quien ha sido apodado el "hombre de pie".
En la primera reacción directa del gobierno sobre el nuevo estilo de protesta, Bulent Arinc dijo a reporteros que las protestas efectuadas por personas que se quedan de pie estáticas por horas en las calles y plazas eran pacíficas y "agradables a la vista". No obstante, exhortó a los manifestantes a no obstruir el tránsito y a no poner en peligro su salud.
"Este no es un acto de violencia", dijo Arinc. "No podemos condenarlo".
Sin embargo, Hasan Kilic, del Colegio de Abogados de Estambul, dijo que hasta 68 personas que han participado en las protestas fueron detenidas por presuntos vínculos con grupos "terroristas", mientras que 33 personas estaban siendo interrogadas por las autoridades y posiblemente enfrentarían acusaciones de crimen organizado.
Más de 3.000 personas han sido detenidas y puestas en libertad desde que comenzaron las manifestaciones contra el gobierno a finales del mes pasado, informó la Asociación de Derechos Humanos.
El lunes por la noche, la Policía dispersó a cientos de manifestantes de pie en la Plaza Taksim, pero ahora están permitiendo que estas manifestaciones continúen sin obstáculos.
Sin embargo, no todo el mundo está a favor de ellas.
El miércoles, ocho personas vestidas con camisetas que decían: "hombre de pie contra el hombre de pie" se pararon frente a los manifestantes de pie en una aparente manifestación a favor del gobierno. Se quedaron durante media hora antes de salir de Taksim en taxis.
Las protestas generalizadas contra el gobierno de Turquía estallaron el 31 de mayo, cuando la Policía antimotines reprimió brutalmente a activistas ambientales pacíficos que se oponían a los planes de talar árboles y construir un desarrollo en el parque Gezi, que se encuentra junto a la famosa plaza Taksim de Estambul.
Desde el inicio de los disturbios, más de 7.500 personas han resultado heridas y al menos cuatro personas han perdido la vida: tres manifestantes y un Policía. Las autoridades están investigando si una quinta persona que murió fue expuesta a un exceso de gas lacrimógeno.
Erdogan ha sido elogiado por lograr un fuerte crecimiento económico de Turquía y elevar el perfil internacional del país, pero la forma en la que ha manejado las manifestaciones ha empañado su imagen. Los acontecimientos de las últimas dos semanas también han tensado las relaciones con la Unión Europea, a la que Turquía tiene la esperanza de unirse.
La semana pasada el Parlamento Europeo criticó duramente la fuerza utilizada por la Policía contra los manifestantes, a la que calificó de desproporcionada.
Erdogan ha atribuido las protestas a un complot para derrocar su gobierno, elegido con el 50% de los votos, y ha arremetido constantemente contra los medios de comunicación extranjeros y los medios sociales por sus informes sobre las protestas.
Arinc, el viceprimer ministro, negó el miércoles que Turquía fuera a restringir el uso de Twitter y otras redes sociales, pero dijo que su gobierno podría considerar promulgar una ley en un intento de disuadir a los usuarios de "incitar a la delincuencia, la propagación de mentiras y la desinformación".