Los espacios públicos en la mira de jóvenes arquitectos
Vanessa Espaillat reflexiona sobre la falta de espacios cívicos públicos de calidad en el Gran Santo Domingo con gran sentido crítico y señala los múltiples responsables de un problema con incidencia política, económica y social.
Un encuentro congregó a un grupo de jóvenes profesionales con un tema de interés común definido en el título de la convocatoria "Panel espacios cívicos públicos del Gran Santo Domingo". Desde el Zooberto, los parques Canquiñas y Güibía hasta los condominios que dejan sin aceras al peatón, el análisis de la situación tuvo un acento crítico y a la vez constructivo. La Escuela de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana (UNIBE) fue escenario del panel que concentró a estudiantes y profesores.
Vanessa Espaillat, una de las exponentes, expresión de la nueva camada de profesionales de la arquitectura que mira con sentido crítico la evolución - ¿o involución?- urbana de su ciudad, intervino para hablar de la realidad metropolitana partiendo del criterio de que cada día está "más contaminada, más inhabitable y más excluyente".
De ahí que haya planteado que si se quiere vivir en una ciudad diferente, desde ya es necesario empezar a debatir "en que nos hemos equivocado y proyectar ambientes urbanos diferentes, que den respuesta a los cambios sociales, económicos, ambientales y políticos".
Espaillat no tuvo reparos en señalar lo que a su juicio son desaciertos que hay que enmendar; pero antes, destacó los que consideró referentes importantes de espacios públicos contemporáneos: el High Line en Nueva York, las Ramblas en Barcelona y la Ría de Bilbao, para llamar la atención sobre la necesidad de pensar en cuáles son los factores que han hecho que estos espacios se conviertan en símbolo de identidad urbana.
LA REFLEXION COMIENZA POR LA DEFINICIÓN
Partiendo de una definición clásica de espacio público (de Hajer y Reijndorp), Espaillat puntualiza que son de dominio público los lugares donde existe la posibilidad de intercambio entre diferentes grupos sociales, subrayando que estos espacios no se encuentran en los tradicionales parques y plazas públicas.
Agrega que si estudiamos el concepto filosófico de "esfera pública" (a partir de Arendt y Habermas), entendemos el dominio público como espacio físico y político. Es la esfera donde la sociedad se forma o la arena donde la voluntad colectiva se forma en torno al futuro de la sociedad.
En el contexto cita a Hajer y Reijndorp, quienes dicen que debemos "crear espacios que faciliten la ‘mobilidad cultural', lugares donde las personas puedan tener nuevas experiencias, donde exista la posibilidad de que sus perspectivas cambien"
La arquitecta resume su visión en dos aspectos básicos: para un espacio público ser de dominio público se necesita que sea el resultado de un proceso creativo y que propicie Interacción entre diferente grupos sociales, de manera que sus perspectivas cambien en este proceso, conformando un ideal común de futuro.
UN DEFICIT CON MUCHOS CULPABLES
Se pregunta por qué Santo Domingo carece de espacios cívicos y quién tiene la culpa de tal carencia. Su respuesta apunta a varias direcciones:
"Pudiéramos culpar a los desarrolladores privados que han construidos estos ‘adefesios' urbanos" que se hacen llamar centros comerciales en santo domingo. Los cuales de manera intrusiva aterrizan como naves espaciales en nuestro entorno urbano con una mínima conexión con la vía pública...sin brindar espacios de intercambio a los ciudadanos. Otro modelo de desarrollo privado que ha sido negativo para nuestra ciudad...es el crecimiento vertical sin planificación, donde estos proyectos habitacionales cumplen los requisitos mínimos sin brindarle a la ciudad espacios agradables e interesantes. El peatón no tiene acera, y las personas con discapacidades arriesgan su vida cada día ya que no diseñamos una ciudad inclusiva para todos".
"Pudiéramos -agrega- culpar al sector público que se ha dedicado a realizar proyectos meramente paisajísticos, decorativos y con un entendimiento muy básico de lo que es un espacio cívico. Hace mención del el Zooberto, las Canquiñas y el Boulevard de la 27".
Para la joven arquitecta, una crítica que cabe al sector público es que no diseña estrategias de gestión efectivas para estos espacios, por lo que indica que muchos son abandonados y arrabalizados con el tiempo.
Espaillat no deja de señalar a la sociedad en su conjunto, de la que dice no cuida los espacios públicos y, por el contrario, los abandona. Apunta que la violencia, la droga y la criminalidad se hacen dueños de estos espacios y la sociedad juega un rol mínimo para protegerlos.
Tampoco exime a los arquitectos y urbanistas, y se incluye "...que no estamos generando soluciones alternativas de proyectar espacios cívicos y públicos. Que no entendemos el rol protagónico que tenemos en el proceso de hacer ciudad. Cada cliente tiene como interés sacarle el mayor provecho a su inversión...está en la creatividad del diseñador generar nuevas conformaciones programáticas y espaciales, proponiendo así nuevos modelos tipológicos".
No deja al margen a la academia. En tono crítico dice que actualmente "carece de buenos programas de investigación urbana. Un espacio donde los actores pudieran recurrir para ideas innovadoras y nuevas visiones de cómo hacer urbanismo y arquitectura".
"Muchas veces - abundó la arquitecta- las ideas que surgen en las universidades se generan aquí y se quedan aquí. Es necesario que exista una relación más estrecha entre la académica y la profesión. Es por esto que UNIBE tiene como meta generar este tipo de espacio para tener una incidencia mayor en el desarrollo de santo domingo y desde estos foros y demás iniciativas empezar a tener un rol más activo en la sociedad".
CON LA VISION DE LAS NUEVAS TECNOLOGIAS
Espaillat no se mostró derrotada ante la contundencia de la realidad que describe en su ciudad. Por el contrario, evidenció una suerte de optimismo, por considerar que antes que nada se impone "empezar a crear espacios de debate entre todos para generar un cambio".
Y todo -enfatizó- puede empezar desde la Academia.
La joven profesional agotó el último tramo de su exposición para hacer anotaciones claves en torno a los cambios que han experimentado los patrones sociales y espaciales de la ciudad contemporánea, lo que conlleva una reinterpretación de estos espacios públicos.
Las nuevas tecnologías han cambiado la forma en que las personas se relacionan y la noción del "espacio de encuentro" ha adquirido diferentes significados, explicó, para exhortar a estudiar cómo los procesos de intercambio e interés surgen y cómo pueden ser facilitados.
En su opinión, los espacios públicos del presente y el futuro serán espacios interactivos que fusionen estas nuevas tecnologías digitales con la materialidad de la ciudad contemporánea. Se deben entender como "layers" que se superponen para generar más interacción, intercambio e intensificación en el dominio público.
La inclusión digital -agrega- no se trata de las computadoras, del Internet o de la tecnología. Se trata de utilizar esta tecnología para mejorar habilidades, realzar la calidad de vida, guiar la educación, y promover bienestar económico en todos los aspectos de la sociedad. La inclusión digital se trata de inclusión social y por esto, el potencial de que la tecnología mejore la sociedad y en la forma que vivimos nuestras vidas no se debe subestimar.
SEGURIDAD EN LA MODERNIDAD.
Espaillat no teme a los temas. Y por eso no dejó a un lado el de la seguridad y su impacto en el desarrollo urbano. Orientó su planteamiento citando a Davis (1988): "El control del miedo por violencia se ha convertido en un tema significativo en la expansión y el reordenamiento de la ciudad".
De ahí partió para hacerse preguntas sobre las cuales también reflexionó: ¿Cómo diseñamos espacios que sean seguros para los usuarios?, ¿el problema de la seguridad se ha convertido en un problema de gestión de los espacios públicos?.
Mencionó las soluciones más implementas: policías, seguridad privada, cámaras de seguridad, privatizar o construir edificaciones cerca de los espacios públicos, demoler las áreas o complejos "problemáticos"
Concluyó reafirmando su visión de que se deben implementar tipologías alternativas de espacios cívicos que incrementen considerablemente el intercambio y la negociación entre los actores.
"Estudiar el espacio a través de sus territorios superpuestos y las redes de uso, para obtener propuestas mucho más holística que toquen todos los procesos que conforman la ciudad", añade, para enfatizar además que es necesario "proponer nuevas conexiones público-privadas entre modelos fallidos de desarrollo que han sido implementadas hasta el momento (centro comerciales y torres habitacionales), insertando nuevos espacios cívicos públicos".