“Mis hijos me dan todo el amor del mundo"

Un amor que crece con ellos

Marisol Henríquez y Ambrosia Batista

Ambrosia Batista, de 79 años, es una mujer luchadora, que trajo al mundo a 11 hijos (ocho vivos) que le han dado 34 nietos, y sigue valiéndose por sí misma. Su hija, la diseñadora de modas Marisol Henríquez, ve en ella su mejor ejemplo.

¿En el caso de ustedes los papeles se han invertido y ahora la madre es la hija, o la madre sigue siendo la que se ocupa de sus hijos?

Marisol Henríquez: No, todo se ha mantenido en el plano madre e hija y amigas. Sin duda mi madre es una persona de la cual todavía tengo mucho que aprender, ya que es una mujer luchadora, llena de entusiasmo. A pesar de las dificultades que le presenta la vida, nos sigue guiando por el camino correcto y llenándonos de amor, como el primer día., sin quejas y firme en todas sus decisiones.

Ambrosia Batista: Me siento en capacidad de resolver mi vida, aunque siempre cuento con ellos (sus ocho hijos).

¿Cómo es la relación con su madre / hijos en esta etapa de su vida?

Marisol Henríquez: La mejor de las relaciones. Mi madre es una mujer excepcional, mi mayor ejemplo, de ella he aprendido a tener fortaleza. La relación no cambia ni nunca cambiará. Mi madre es mi confidente, mi sostén, mi paño de lágrimas, mi consejera, en fin, una de las razones de mi vivir.

Ambrosia Batista: Mi hija me ayuda y siempre está pendiente de mí, más en lo económico. Para ellos (sus hijos), mis deseos son lo primero.

¿Cree que, en general, a las madres en la tercera edad los hijos les dan la cantidad y calidad de tiempo que requieren?

Marisol Henríquez:No todos, ya que los cuidados y el tiempo para una madre no se miden y deben ser incondicionales.

Ambrosia Batista: En mi caso, claro que sí, y todo el amor del mundo.

¿Qué recomendación le haría a los hijos con madres en la tercera edad?

Marisol Henríquez: Cuidarlas, hacerles sentir lo importante que son para ti, mantener el vínculo de la amistad, la comprensión, pero sobre todo, darles mucho amor, no aislarlas de nuestras nuevas familias o mantenerlas alejadas de nosotras. Respetarlas.  

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Hijas con madres en la tercera edad en buenas relaciones

La psicóloga Carmen Bergés, del Centro de Investigación y Ciencias de la Familia Universidad Católica Santo Domingo (UCSD), Cuando las relaciones no han sido buenasafirma que cuando la relación es positiva, las hijas disfrutan a sus madres que les dan, finalmente, el legado de sus vidas, convertidos en consejos, proyección de la despedida final o el desapego total. De igual forma, es una etapa de reconocimiento y valoración de todo lo que los padres hicieron y en la que los hijos demuestran agradecimiento y descargan en sus padres de todo lo que regularmente acontece en las familias. Es una etapa de perdón y reconciliación. 

Cuando las relaciones no han sido buenas
Cuando la relación madre-hija no ha tenido buenos cimientos de amistad y respeto, durante la tercera edad de la progenitora las hijas se convierten en las madres de ella, explica la psicóloga Carmen Bergés. "Esto es visto como una carga para las hijas. Regularmente, las hijas tienen la responsabilidad de llevar a las madres a las citas médicas, hacerle las compras en el supermercado y las llaman mucho por teléfono, provocando una demanda de mayor tiempo para las hijas", agrega.