Padre Luis Rosario dice es necesario tratamiento médico a joven embarazada

Señaló que el artículo 37 de la Constitución no prohíbe atender a la madre en peligro

SANTO DOMINGO.- El vicario de la Pastoral Juvenil de la Iglesia Católica, padre Luis Rosario consideró necesario atender medicamente a la joven de 16 años que sufre de leucemia y lleva 9 semanas de embarazo, porque entiende que el proceso no constituye de por sí un atentado contra la vida de la criatura.

El sacerdote dijo a DL que lo importante es tratar de salvar tanto la vida de la joven como de la criatura, pero prestando atención primero a la salud de la madre por su condición de salud tan delicada.

Señaló que este procedimiento lo hacen los médicos con frecuencia, sin que nadie cuestione su seriedad o respeto a la vida.

Asimismo, indicó que el artículo 37 de la Constitución no prohíbe atender a la madre en peligro y que por el contrario establece que su derecho a vivir es inviolable.

El sacerdote habló con relación al debate generado luego de que un grupo de mujeres demandaron de las autoridades autorizar el tratamiento, ante la decisión de los médicos del centro médico SEMMA, donde se encuentra recluida la joven, y de la Asociación Científica de Hematólogos, que preferían esperar hasta las 12 semanas para ello aplicarla quimioterapia.

A continuación el texto íntegro del padre:


Desde el punto de vista moral: Es muy antigua y conocida lo que se llama la causa del doble efecto.

Explicado sencillamente, se trata de una acción para lograr un bien, pero que puede tener como consecuencia algo negativo. En este caso el bien es lograr la salud de la adolescente madre, mientras que el posible mal podría ser la muerte de la criatura.

Siempre es necesario atender a quien se encuentra en estado de salud delicado (en este caso la adolescente) e intervenir médicamente a su favor, aunque esto pueda tener como consecuencia la muerte de la criatura. Lo importante es que se trate de salvar la vida de los dos, naturalmente poniendo atención primero en quien está enferma, que es la mujer embarazada.

Este procedimiento lo hacen los médicos con muchísima frecuencia, sin que nadie cuestione su seriedad o respeto a la vida. No creo que este sea el primer caso que se haya producido en el país, ni después del 26 de Enero de 2010, cuando se promulgó la nueva Constitución, ni mucho menos antes, cuando también estaba prohibido el aborto.

El artículo 37 de la Constitución no prohíbe atender a la madre en peligro, al contrario, establece que su derecho a vivir es inviolable y, por tanto, hay que atenderla en la forma médica y científica más profesional. Lo que este artículo prohíbe es violar el derecho a la vida.

En caso de que atendiendo a la madre y poniendo el debido cuidado y diligencia para salvar la vida de la criatura, ésta muriera, no es una acción ni moralmente ni legalmente punible.

Se exige sí poner toda la diligencia posible para que la criatura se salve; de lo contrario se estaría incurriendo en negligencia, que sí es sancionable moral y penalmente. El Código Civil incluso en el artículo 1383, establece responsabilidad civil en caso de negligencia o imprudencia.

Desde el punto de vista penal: Lo que está en la médula del acto criminal es la intención de cometer el crimen, lo que responde al antiguo criterio del derecho romano, que estableció el análisis de lo que llamaron la Intentio Necandi (la intención de matar) o también Animus Necandi (el ánimo de matar).

Un médico que interviene, de cualquier enfermedad, a una madre embarazada, por el mero hecho de la intervención profesional, no tiene la intención de eliminar la criatura que está en su vientre, sino salvar la vida de quien está enferma, en este caso la madre. Esta intervención profesional es lícita y no constituye de por sí un atentado contra la vida de la criatura, aunque indirectamente resulte tal.

Quienes defienden la despenalización del aborto, aprovechan cualquier ocasión para seguir adelante con su causa. El caso de esta adolescente les ha puesto en bandeja de plata una oportunidad para provocar el impacto publicitario a favor del aborto, amparándose en la sensibilidad humana que se conmueve ante la situación de esta mujer, que, mientras se discute teóricamente retomando un tema suficientemente debatido, lo que necesita es que los médicos actúen responsablemente haciendo lo que saben tienen que hacer.

El aborto es un crimen. Esa madre adolescente, independientemente de todo lo que podamos hablar al respecto, ya es una madre y necesita la mejor de las atenciones, como también merece cuidado delicado la criatura que está en su vientre.

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