Víctor Terrero opuesto que las ARS vendan los antirretrovirales
"La vida de las personas con VIH no puede ser un negocio"
SANTO DOMINGO.- El director ejecutivo del Consejo Nacional para el VIH y el SIDA, Víctor Terrero, expresó su oposición a que las Administradoras de Riesgos de Salud privados intervengan en el negocio de medicamentos antirretrovirales, y advirtió que su participación puede acarrear consecuencias "funestas" para las personas que viven con el VIH.
"La vida de las personas con VIH no puede ser un negocio de las ARS", precisó el funcionario.
Sostuvo que la influencia que puedan ejercer las ARS privadas podría entorpecer severamente la relación entre los actores del sistema y debilitar la gestión en un tema tan sensible como el de los medicamentos para tratar a las personas con VIH".
Indicó que la gestión de los antirretrovirales debe estar normada exclusivamente por los criterios de solidaridad y tener una motivación social para evitar desequilibrios.
Dijo que las personas con VIH no pueden ser vistas como un mercado, sino como un reto social que debe encarado en base a los criterios de solidaridad, y calidad y calidez en la atención que reciben.
Terrero recordó que tanto el CONAVIHSIDA como la Sociedad Civil libran actualmente una lucha para garantizar que el Estado asuma la compra de esos medicamentos, ante el anuncio del desmonte gradual de los recursos del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria.
Como parte de esa lucha se busca derogar el Artículo 17 del Seguro Familiar de Salud, que en su literal N impide que sean suministrados por esa vía los medicamentos antirretrovirales a las personas que viven con esa condición de salud.
"El gobierno actual está poniendo todo su empeño para que el suministro de los antirretrovirales sea un proceso sostenible en el tiempo y en el espacio, y para eso es necesario que los criterios que lo acompañen respondan exclusivamente a las demandas de los actores del sistema, especialmente de las personas que viven con VIH y SIDA", puntualizo el director del CONAVIHSIDA.
Terrero informó que el Programa Nacional de Atención Integral tiene registradas a unas 20 mil personas con VIH que reciben gratuitamente, y expreso su temor de que la presencia de las ARS privadas cambien esa dinámica al momento de intervenir en el escenario.
"La vida de las personas con VIH no puede ser un negocio de las ARS", precisó el funcionario.
Sostuvo que la influencia que puedan ejercer las ARS privadas podría entorpecer severamente la relación entre los actores del sistema y debilitar la gestión en un tema tan sensible como el de los medicamentos para tratar a las personas con VIH".
Indicó que la gestión de los antirretrovirales debe estar normada exclusivamente por los criterios de solidaridad y tener una motivación social para evitar desequilibrios.
Dijo que las personas con VIH no pueden ser vistas como un mercado, sino como un reto social que debe encarado en base a los criterios de solidaridad, y calidad y calidez en la atención que reciben.
Terrero recordó que tanto el CONAVIHSIDA como la Sociedad Civil libran actualmente una lucha para garantizar que el Estado asuma la compra de esos medicamentos, ante el anuncio del desmonte gradual de los recursos del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria.
Como parte de esa lucha se busca derogar el Artículo 17 del Seguro Familiar de Salud, que en su literal N impide que sean suministrados por esa vía los medicamentos antirretrovirales a las personas que viven con esa condición de salud.
"El gobierno actual está poniendo todo su empeño para que el suministro de los antirretrovirales sea un proceso sostenible en el tiempo y en el espacio, y para eso es necesario que los criterios que lo acompañen respondan exclusivamente a las demandas de los actores del sistema, especialmente de las personas que viven con VIH y SIDA", puntualizo el director del CONAVIHSIDA.
Terrero informó que el Programa Nacional de Atención Integral tiene registradas a unas 20 mil personas con VIH que reciben gratuitamente, y expreso su temor de que la presencia de las ARS privadas cambien esa dinámica al momento de intervenir en el escenario.
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