De Ortiz a Pujols: "No te preocupes"

David Ortiz conoce lo que es un slump.

BOSTON. El jugador de los Medias Rojas de Boston y slugger David Ortiz siempre presta atención a Albert Pujols -- al final, ambos son amigos y compatriotas de República Dominicana. Pero por estos días, Ortiz está vigilando a Pujols y a Los Angelinos de Los Angeles muy de cerca.

Pujols se encuentra en una mala racha muy fea, quizás la peor de su carrera, y se encuentra bajo un severo escrutinio debido al contrato de 10 años y US$240 millones que firmó como agente libre durante la temporada baja. Si alguien en el mundo del béisbol conoce por lo que atraviesa Pujols en este momento es Ortiz.

Por lo tanto, vale la pena escuchar a Ortiz cuando dice que no está preocupado con el nuevo primera base de los Angelinos.

¿Albert Pujols? Déjame decirte algo sobre Albert Pujols", dice Ortiz. "Albert Pujols es un buen hijo de p... El mundo del béisbol necesita de Albert Pujols".

Acto seguido, Ortiz se acomoda en su silla frente a su casillero en el camerino de su casa club en Fenway Park y comienza a contar su experiencia con malas rachas muy publicitadas.

El bateador designado de Boston comenzó dos temporadas consecutivas en el 2009 y el 2010 en horrible forma. Ambos comienzos fueron un reto para él, pero salió de sus depresiones, incluso cuando mucha gente pensó que la larga carrera de Ortiz estaba terminada.

Preguntado sobre cuál fue su peor depresión, describe rápidamente la que pasó a través del 2009. El mero recuerdo de sus dificultades en abril y mayo de ese año le hacen mover la cabeza de incredulidad.

No pegó un jonrón hasta el 20 de mayo y bateó sólo .218 en sus primeros 106 partidos. Se sentía frustrado. Estaba nervioso.

"Pasé dos meses en baja y estaba exhausto, física y mentalmente", dijo. "Pero fue más mental porque era mucho para mí el intentar diferentes cosas y entender por qué no bateaba jonrones".

Conversó al respecto con mucha gente sobre sus dificultades -- probablemente con demasiada gente -- y escucho muchas ideas diferentes, pero ninguna parecía ayudarlo. Pasó incontables horas observando videos. Trabajó con el entrenador de bateo de los Medias Rojas, Dave Magadan. Jim Rice, el miembro del Salón de la Fama de los Medias Rojas pasaba ocasionalmente por su taquilla para conversar. Sus compañeros de equipo le ofrecieron apoyo.

Ortiz estuvo rodeado por personas que se preocupaban por él y un apoyo tecnológico superior, pero nada parecía funcionar.

Por último, como él lo explica, se despertó una mañana y se dio cuenta de la única persona que podría ser capaz de salir de la crisis era una versión más joven de sí mismo. Volvió a pensar en sus años de la pre adolescencia mientras crecía en la República Dominicana y lo mucho que amaba a jugar a la pelota.

"Así que empecé a pensar en las ligas menores de béisbol", dice. "Un día pensé, 'espera un minuto. Cuando yo jugaba las ligas menores no había nadie que me dijera lo que tenía que hacer, así que déjame regresar a esos días. Voy al ir terreno campo con la mente fresca y sin ver ningún video, nada, y no voy a escuchar a nadie. Sólo voy a ir a batear la pelota. Eso fue todo. Eso es todo lo que se necesita. Eso es todo lo que tuve que hacer".