El lado oscuro del ahorro (III)
El cuento aún no acaba. Nuestra crónica de Eugenia y su odisea para ahorrar sus RD$3,000, caló.
Miles de personas, quizás decenas de miles, se identificaron con la frustración y las necesidades de alguien como ella que, por ignorancia, negligencia y falta de asistencia, vio cómo, en dos años, sus magros ahorros... desaparecieron.
En nuestras dos entregas anteriores presentamos el caso y nos atrevimos, humildemente, a ofrecer una solución para el ahorro de la empleada doméstica.
Eugenia, como dije, no está sola.
Dos millones de dominicanos mantienen cuentas de ahorro en la banca dominicana pero faltan, por lo menos, otros tantos millones por "bancarizar".
Carlos Sanguinetti, de la Corporación Andina de Fomento (CAF), recientemente dijo: "Si bien 63% de la población toma decisiones de ahorro en la región, sólo el 25% lo hace para colocaciones en el sistema financiero."
Imagínense.
Son varias las causas para un nivel tan bajo de bancarización en el país y la región, sólo parecido al continente africano.
Un estudio del Banco Mundial (2012) establece tres elementos fundamentales: la falta de recursos para ahorrar, el costo de las cuentas y el requerimiento de documentación para la apertura inicial.
Si bien es cierto que 55% de los "no bancarizados alega no tener el dinero suficiente para abrir una cuenta formal, el 40% dice que las cuentas son muy caras."
Por lo tanto, mitad de los pobres, aún en su escasez, tienen no solo la voluntad, sino también la capacidad para ahorrar.
Y muchos, como Eugenia, aun frente tantas dificultades, malas experiencias y "servicio al cliente" y "orientación" que dejan mucho que desear, ahorran.
En la primera gráfica vemos que, del 2000 a la fecha, solamente las cuentas de ahorro de la banca múltiple aumentaron del 4.4% al 8.0% del PIB.
Sorprende tremendamente ese crecimiento del ahorro, al verlo conjuntamente con el retorno que, en términos reales (netos de inflación), "rinden" dos millones de las famosas libretas.
Para los once años entre el 2000 y 2011, las cuentas de ahorro en moneda nacional han aumentado 542%, un impresionante promedio anual de 49%.
A diciembre de 2011, llegaron a los RD$83.4 mil millones. ¡Solo en RD$!
Viene pregunta: ¿sabe usted cuál fue el rendimiento real de ese capital?
Lo mostramos en la misma gráfica: osciló entre (0.1%) y (38.4%), a los cierres de cada año desde el 2000. ¿El promedio para la década? 8.1%... negativo.
Aún excluyendo los dos años de la crisis bancaria (2003 y 2004), el retorno real sigue marcando negativo 3.5%.
Súmele, como Eugenia aprendió, el costo de mantener esas cuentas formales, y verá que la vocación de quien ahorra montos "de menor cuantía" en la banca, se acerca a la del héroe... o al suicida.
Estos costos, por comisiones de manejo de cuenta, como mostramos en la segunda gráfica, aumentan cada año más.
Solo dos bancos múltiples desglosan cuánto cobran por este concepto, pero en base a sus estados podemos estimar que el costo para el público de las cuentas alcanzan los RD$2,832 millones.
Enfocándonos solo en el 2010, los dos bancos que transparentan la realidad aumentaron sus costos 76% (¡12 veces la inflación de ese año!), al subirlos de RD$705 millones a RD$1,244 millones.
El final de la banca gratuita no es un fenómeno dominicano. Sucede en otros países y es un elemento lógico de cualquier estrategia de precios bancarios.
Aquí, en el país, no obstante, su relevancia para las utilidades netas bancarias superan la práctica del mejor banco yanqui, según la revista Forbes.
Allá, esas comisiones bancarias representan el 7.0% de sus utilidades. En la República Dominicana, nuestro estimado es que son tres veces más importantes, alcanzando el 22.6% de las ganancias.
HACIA UNA BANCA MAS INCLUYENTE
Esbozar una estrategia para fomentar la inclusión bancaria a nivel nacional tomaría decenas de páginas.
Aunque este espacio no lo permite, aportamos unas preguntas iniciales que tocará a la banca formal responder. Si no responden, ojalá reflexionen sobre ello.
Nadie duda que la banca tiene derecho a cobrar comisiones, pero ¿las comunican? Esa entidad que las aumentó 180% en el 2010, ¿notificó a todos sus clientes?
¿Existe un protocolo efectivo de informar al cliente, como Eugenia y su cuenta, de los costos y obligaciones que asume?
Los auditores internos de la banca, ¿fiscalizan la obligación de sus oficiales de servicio de informar sobre las tarifas y notificar los cambios que se hacen?
El banco de Eugenia cobra RD$75 mensualmente si ella no hace algún movimiento en la cuenta. ¿Es tan difícil, por ejemplo, mandarle un mensaje de texto o llamada grabada para notificárselo?
"Señora Eugenia Gómez, para evitar cargo adicional, favor mover su cuenta."
Cada año, el sector bancario gasta en "promoción y publicidad" más de RD$2,500 millones. Me parece bien.
Ahora, yo pregunto: ¿es mucho pedir que 4% de ese monto (RD$100 millones) se invierta en programas innovadores de alfabetización y orientación financiera?
Y hablando de publicidad, ¿cuándo fue la última vez que un banco promovió, no una cuenta de ahorro o una tarjeta de crédito, sino un depósito a plazo fijo?
Si alguien como Eugenia, en el "fondo de la pirámide", es parte de su mercado objetivo, ¿sería mucho pedir que desarrollen productos y servicios conforme a sus necesidades y posibilidades?
Bastante le sacó Eugenia, y muchos como ella, al relato de su historia. Ojalá que la banca formal también.
A las autoridades les dedicaré la cuarta y última entrega. Entonces, sólo entonces, nos dejaremos de cuentos. Quizás así dormiremos, todos, más ricos.
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29 de mayo de 2012
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