Evidencia en Miami

El valor de las monedas latinoamericanas, incluyendo el peso dominicano, se mide normalmente en relación con el dólar estadounidense. Para saber cuánto valen en cualquier momento basta indagar en un banco o agencia de divisas, o consultar con cambistas si el mercado no es totalmente libre.

Más complicado es determinar las consecuencias que ese valor tendrá sobre los flujos comerciales y la producción. Varias técnicas se utilizan para anticipar esos efectos, pero los comerciantes de Miami y algunos otros lugares en los Estados Unidos tienen una forma alternativa de saberlo, más indirecta, pero según ellos muy confiable.

Ellos simplemente observan cómo varían las cifras de llegada y el nivel de compras de los visitantes extranjeros. Cuándo personas de un determinado país llegan en manadas y compran de todo, desde ropa, computadoras y equipos de música, hasta electrodomésticos, muebles y apartamentos, ellos saben que lo hacen porque esos compradores los encuentran baratos, gracias a que sus monedas han subido frente al dólar.

En una época fueron mexicanos, en otra ocasión eran venezolanos, luego japoneses, en cierto momento llegaron los argentinos, y ahora les toca a los brasileños, chilenos, peruanos y chinos.

Datos del Departamento de Comercio señalan que los viajeros brasileños en los Estados Unidos gastan más por persona que los de cualquier otra nacionalidad, y reportes de las líneas aéreas sobre libras de equipaje transportado por pasajero confirman esa situación. En el 2011, se estima que gastaron allá más de seis mil millones de dólares.

Los viajeros representan el crecimiento de la clase media brasileña, pues los ricos siempre han viajado de compras y seguirán haciéndolo. Es la clase media, siempre ávida por adquirir cosas, la que hace sentir su presencia en las plazas comerciales estadounidenses, las cuales los reciben con los brazos abiertos y con anuncios en su idioma.

gvolmar@diariolibre.com