Generación desempleados (I DE II)

27 millones entre las edades de 15 a 24 años en los países desarrollados no están empleados

El trabajo y los jóvenes. La cifra de jóvenes desempleados a nivel mundial es casi tan grande como la población de los Estados Unidos 

En 1984 decía Margaret Thatcher "los jóvenes no deberían estar ociosos. Es muy malo para ellos". Tenía razón: una sociedad puede hacerles a sus jóvenes pocas cosas peores que dejarles en el limbo. Los que empiezan sus carreras en el paro, es más probable que reciban salarios más bajos y sufran más períodos de desempleo más tarde en sus vidas, debido a que pierden la oportunidad de adquirir destrezas y autoconfianza en sus años formativos.

Sin embargo hay más jóvenes ociosos que nunca antes. Las cifras de OECD sugieren que 27 millones entre las edades de 15 a 24 años en los países desarrollados no están empleados, ni reciben educación ni capacitación; el número de jóvenes desempleados se ha elevado en 30% desde el 2007. La Organización Internacional del Trabajo informa que 75 millones de jóvenes a nivel mundial están en busca de trabajo. Encuestas del Banco Mundial sugieren que 262 millones de jóvenes en los mercados emergentes están económicamente inactivos. Dependiendo de cómo se mida, el número de jóvenes sin trabajo es casi tan grande como la población de los Estados Unidos (311 millones).

Dos factores inciden grandemente. Primero, el largo período de ralentización en occidente ha disminuido la demanda de trabajadores y es más fácil posponer emplear jóvenes de lo que es despedir a los trabajadores mayores. Segundo, en las economías emergentes el crecimiento de la población es más rápido en países con mercados de trabajo disfuncionales, tales como la India y Egipto.

El resultado es un "arco de desempleo", desde el sur de Europa a través de África del Norte y el Medio Oriente hasta Asia del Sur, donde la recesión del mundo rico se encuentra con el "youthquake" (un cambio en las normas culturales influenciadas por los valores, gustos y costumbres de los jóvenes). La rabia de los jóvenes desempleados ya ha explotado en las calles del Medio Oriente. Crímenes violentos, generalmente disminuyendo en el mundo rico, están en aumento en España, Italia y Portugal - países con un sorprendente alto desempleo de los jóvenes.

¿Les dará trabajo el crecimiento?

La manera más obvia de resolver este problema es reactivar el crecimiento. Eso es más fácil de decir que de hacer en un mundo plagado por las deudas, y de todos modos es solo una solución parcial. Los países donde el problema es peor (tales como España y Egipto) han sufrido de alto desempleo en los jóvenes aun cuando sus economías estaban creciendo. Durante la recesión las empresas continúan quejándose de que no encuentran gente joven con las calificaciones necesarias. Esto subraya la importancia de otras dos soluciones: reforma de los mercados de trabajo y mejoramiento de la educación. Estas son recetas familiares, pero son las que necesitan ser realizadas con nuevo vigor y un nuevo giro.

El desempleo de la juventud con frecuencia es peor en países con mercados de trabajo rígidos. Industrias de cártel, altos impuestos al empleo, reglas estrictas para el despido, salarios mínimos altos: todos estos ayudan a condenar a los jóvenes a pararse en las esquinas. África del Sur tiene desempleo de los más altos al sur del Sahara, en parte debido a que tiene poderosos sindicatos y normas rígidas sobre el empleo y el despido. Muchos países del arco del desempleo de los jóvenes tienen salarios mínimos e impuestos altos al trabajo. La India tiene cerca de 200 leyes sobre el trabajo y el salario.

De manera que para resolver el desempleo de la juventud es imperativo desregular los mercados de trabajo. Pero no será suficiente por sí mismo. Gran Bretaña tiene un mercado de trabajo flexible y un alto desempleo de jóvenes. En países con mejores records, los gobiernos tienden a ejercer un papel más activo en encontrar trabajo para los que malpasan. Alemania, que tiene el segundo nivel más bajo de desempleo juvenil en el mundo rico, paga una proporción de los salarios de los desempleados por largo tiempo durante los primeros dos años. Los países nórdicos les ofrecen a los jóvenes "planes personalizados" para conseguirles trabajo o capacitación. Pero estas políticas son demasiado costosas para reproducirlas en Europa del sur, con sus millones de desempleados, y mucho menos en el mundo emergente. Un enfoque más económico es reformar partes de la economía hambrientas de trabajo - por ejemplo, facilitándoles a las empresas pequeñas obtener patentes, o que las empresas de construcción obtengan la aprobación para sus proyectos, o que las tiendas permanezcan abiertas al anochecer.

El desempleo de la juventud con frecuencia es peor en países con mercados de trabajo rígidos. Industrias de cártel, altos impuestos al empleo, reglas estrictas para el despido, salarios mínimos altos: todos estos ayudan a condenar a los jóvenes a pararse en las esquinas.

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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com