Lección para los bancos

Afortunadamente es un problema que no tenemos aquí, pero en otras naciones la confrontación entre las creencias religiosas y la administración secular del Estado están provocando graves trastornos económicos.

Hasta hace poco considerada como modelo de separación entre religión y gobierno, Turquía está deslizándose hacia la situación que afecta a otros países islámicos.

Hace unos 90 años, cuando colapsó el Imperio Otomano, los militares turcos impusieron límites rígidos a la penetración de los estamentos islámicos en la conducción de los asuntos públicos, establecieron la educación secular, otorgaron derechos a las mujeres, eliminaron las túnicas y los velos, y cambiaron la escritura desde el árabe al alfabeto latino, todo en aras de la modernización, el progreso y la independencia del país.

En esos 90 años surgió una pujante clase media urbana, pero gran parte de la población se quedó rezagada, y fue esa gran parte la que votó por el partido islámico moderado que ahora está gobernando.

La eliminación de un parque y el corte de unos árboles han causado desórdenes a nivel nacional, pero lo que está en el trasfondo es el temor de la clase media de perder sus conquistas sociales.

El valor de la moneda y los índices bursátiles han descendido. El gobierno culpa a "especuladores financieros" que se enriquecen a costa del "sudor del pueblo", y afirmó que ahogará a aquellos que quieren hundir la bolsa.

Al gobierno no le gustan los intereses altos. Considera que son un robo y prometió tasas reales de 0%. Cree que detrás de los disturbios hay un "lobby" financiero que busca subir los intereses para ganar más dinero.

Piensa que hay bancos en ese lobby, junto con algunos conglomerados empresariales, y declaró que pagarán un alto precio por su confabulación. Y exhortó a que la población deje de usar los bancos privados y use los bancos estatales, a fin de "darles una lección".