Nación de apagones
Para un aspirante a superpotencia económica, pocas cosas pueden ser tan penosas como los apagones tan masivos como los que ocurrieron esta semana en el norte y el este de la India. Un área (que incluyó a la capital, Delhi) en la cual viven más de 600 millones de personas enfrentaron apagones durante dos días. La infraestructura, desde los semáforos hasta los trenes, dejó de funcionar. Los hospitales, plantas de saneamiento y las oficinas se detuvieron por completo. Los aeropuertos y las factorías se vieron obligados a operar con plantas de emergencia, con frecuencia abastecidas por camiones de diesel.
El impacto sobre la economía de la India va más allá de la producción perdida. El apagón le hará mucho daño a la reputación del país, y enfatiza la carcomida infraestructura que está entorpeciendo sus esfuerzos por alcanzar a China.
¿A alguien le sobra una batería?
La causa de los apagones está confusa - la explicación más plausible es una sobrecarga de la red nacional que enlaza las redes regionales. Desde todo punto de vista los ingenieros hicieron un trabajo heroico de remendar las cosas. Pero la industria energética, que debe aproximadamente duplicar su producción cada década para que la India pueda crecer rápidamente, durante mucho tiempo ha sido un desastre próximo a ocurrir. Capital privado ha sido atraído a construir nuevas centrales eléctricas. Pero el resto de la cadena de suministro es un desastre.
Por una parte, no se está extrayendo suficiente carbón barato y los campos de gas están chisporroteando. Por otra parte, la red nacional de transmisión necesita inversión. Entretanto, las compañías de distribución de la "última milla", en su mayoría propiedad del estado, que compran energía y la transmiten a los hogares y empresas, son zombis financieros. La mayor parte de su energía es robada o regalada. Los políticos locales les presionan para mantener las tarifas bajas, lo que resulta en enormes pérdidas. Presionados por un lado por la escasez de combustibles y por otro por los usuarios finales que están casi quebrados, esas empresas privadas de generación están reduciendo inversiones vitales a largo plazo en nuevas plantas.
La situación de la industria energética ocasiona problemas al país no solo porque la electricidad escasea. Las enormes deudas de las compañías de distribución son una carga en los estados de situación de los bancos, que amenaza además la salud del sector financiero.
La solución es eliminar los sobornos, controlar los intereses personales y permitir que los mercados trabajen mejor. Se debe eliminar el monopolio del carbón y privatizar las empresas locales de distribución. Sin embargo, a pesar de la crisis que se vislumbra, durante una década el gobierno ha rehuido hacer lo que es claramente necesario, al igual que ha fracasado en implementar reformas impositivas clave, reducir el endeudamiento público o dar apertura a la competencia al sector minorista. Ha permitido que la corrupción y la burocracia dañen otras industrias vitales, tales como las telecomunicaciones.
Los políticos rehúyen estas tareas porque temen ofender a poderosos cabilderos, tales como los agricultores que reciben la electricidad subsidiada, mientras los votantes parecen manifestar poco apetito por reformas. Ningún partido tiene una mayoría clara en el parlamento, y ninguno fue elegido por una plataforma de cambio. El actual gobierno dirigido por una coalición del congreso cuenta con pocas personas con un record o instinto para las reformas, exceptuando quizás al primer ministro, Manmohan Singh, quien ahora ha perdido su energía. Confía en veleidosos partidos regionales para permanecer en el poder. La oposición no es mejor - y quizás es peor.
Comparado con una India apagada, la estrella económica de China relumbra. Pero los fracasos actuales del sistema indio no son argumento para adoptar el chino. Existen autocracias sin suficiente electricidad y democracias con mucha. Entretanto, los gobiernos elegidos democráticamente son bastante capaces de obtener la aprobación pública para reformas audaces - como lo hizo la India hace dos décadas.
La reacción del gobierno a los apagones ha sido tan deprimente como su más reciente desempeño. Durante los apagones llevó a cabo un cambio en el gabinete, y el ministro de energía fue promovido a un puesto de mayor jerarquía. Sin embargo, hay algunas razones para creer que las cosas pueden cambiar. La misma escala de los apagones puede recordarles a los votantes que políticas económicas malas no son solo nociones abstractas, sino que afectan las vidas de las personas por la escasez de puestos de trabajo, mayor congestión de las carreteras, y encarecimiento de los alimentos y los teléfonos.
El gran apagón de la India es consecuencia de la podredumbre del gobierno. Los votantes tienen que entenderlo y dar a la clase política del país un tipo muy distinto de descarga eléctrica.
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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com