Perspectivas inciertas

La aparente recaída en la salud del presidente venezolano Hugo Chávez no ha causado hasta ahora ningún efecto perceptible en el precio internacional del petróleo. Tampoco lo causó el anuncio original, en junio del 2011, de que estaba aquejado por la enfermedad.

Esa falta de reacción del mercado internacional revela que éste considera que no habrá cambios a corto plazo en la política petrolera de Venezuela, especialmente en lo tocante al volumen de su producción.

Las consecuencias que puedan derivarse de un deterioro de su salud se verán más adelante, pero hasta el momento son difíciles de anticipar. Su impacto más evidente sería sobre la correlación de fuerzas políticas frente a las elecciones pautadas para este año, pero aún a ese respecto el impacto es incierto, pues podría favorecer a la oposición pero también podría motivar un voto de simpatía por el presidente o por su potencial sucesor.

Sustituir a Chávez no es tarea fácil, sin embargo. Es difícil emular su carisma personal y su movimiento político no es monolítico, existiendo evidentes diferencias entre sus dirigentes más connotados.

Desde el punto de vista económico, para la República Dominicana lo que pueda pasar en el futuro en Venezuela reviste una enorme importancia, pues los créditos que recibimos por el petróleo que le compramos nos han ahorrado grandes cantidades de dólares, haciendo posible que el fuerte déficit que tenemos en las transacciones corrientes de la balanza de pagos no implique un déficit cambiario similar. Y, además, porque esos créditos han servido para sostener el exceso de gastos públicos sobre las recaudaciones de impuestos.

Eso significa que una eventual reducción o desaparición de esos créditos petroleros implicaría una más rápida devaluación del peso dominicano e incrementaría la probabilidad de que se requiera una nueva reforma tributaria, ambas cosas sumamente perjudiciales para el país.

gvolmar@diariolibre.com