Reportaje meteorológico
Hasta hace poco, las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial que deben celebrarse este fin de semana en Washington, D.C., parecía que coincidirían con un floreciente optimismo sobre la economía mundial. Pero la crisis del euro está nuevamente provocando un enfriamiento fuera de estación.
Las cosas lucen mejores de lo que lo hicieron hace unos meses. Continúa la frágil recuperación de los Estados Unidos. Después de un desastroso 2011, Japón está camino de un crecimiento del 2% en el 2012, gracias en parte al impulso del gasto en la reconstrucción. Y las intervenciones del Banco Central Europeo en el sistema bancario en diciembre y febrero evitaron el colapso de la eurozona. El más reciente World Economic Outlook (Panorama Económico Mundial) del FMI apunta a un crecimiento mundial esperado en el 2012 de 3.5%, que era de 3.3% en enero. En septiembre del año pasado, el FMI consideraba que había una probabilidad de 10% de que el crecimiento mundial cayera por debajo del 2% en el 2012. Ahora dicen que la probabilidad es de solo un 1%.
Las presiones inflacionarias que golpearon las economías emergentes han sido amortiguadas por la desaceleración mundial del 2011, permitiendo más relajación cuantitativa. El Banco de Reserva de la India sorprendió a los mercados el 17 de abril al recortar su tasa de interés referencial en 50 puntos básicos, a pesar de la predicción de inflación del FMI de 8.2% en el 2012. Y una bien manejada desaceleración parece estar en progreso en China. El fondo aumentó su predicción del crecimiento de la producción en China a 8.2% en el 2012.
La situación de China es de importancia crítica para los mercados emergentes. Por ejemplo, un documento del Banco Interamericano de Desarrollo estima que el impacto de las variaciones en la producción china sobre las economías de América Latina se ha triplicado desde mediados de los años de 1990, mientras que el efecto de las fluctuaciones de la economía estadounidense se ha reducido a la mitad. Sin embargo los Estados Unidos continúan siendo cruciales: todavía es el socio comercial más grande de América Latina, y el fondo considera que el fortalecimiento de la recuperación de los EE.UU. ayudará el crecimiento en México, América Central y el Caribe para superar a Brasil este año.
Pero el cielo está todo menos claro. A pesar de que el FMI considera que las perspectivas de un amplio y desestabilizador pico de los precios de los productos básicos está disminuyendo debido a que una década de precios de alimentos y metales en aumento ha impulsado la producción, el petróleo sigue siendo una peligrosa excepción (ver gráfico del lado izquierdo). A pesar de que los precios del petróleo disminuyeron esta semana después de conversaciones sobre las ambiciones nucleares de Irán, un shock de la oferta que hizo que el precio del petróleo se disparara 50% por encima de la línea base del pronostico (de aproximadamente $115 el barril) podría reducir la producción mundial durante los próximos dos años en 1.25%.
Inevitablemente, el mayor nubarrón del horizonte es Europa. Las esperanzas creadas cuando el BCE proporcionó a los bancos más de €1 trillón ($1.3 trillones) de liquidez a tres años, se han disipado. El rendimiento de la deuda española a diez años está nuevamente flirteando con niveles insostenibles. Al igual que las predicciones invernales del FMI llegaron tarde para tomar en cuenta las acciones del BCE, los nuevos números del fondo podrían reflejar el optimismo de marzo y en consecuencia ser demasiado soleados.
Por supuesto mucho depende de qué tan mal las cosas se pongan. Eso a su vez depende de cómo Europa utilice el tiempo que le otorgó el BCE. El FMI presenta tres posibilidades. Sobre la política actual, se espera que el crédito de la eurozona disminuya en 1.7% para finales del 2013, provocando una recesión superficial este año y regreso al crecimiento en el 2013. Dado un progreso mejor de lo anticipado en el fortalecimiento del fondo de rescate y gobernanza de la eurozona, el crédito solo se contraería en 0.6% en el 2012 y la eurozona podría crecer este año. Alternativamente, si los acuerdos fiscales recientes se desentrañan, el crédito podría declinar en 4% o más, desencadenando una recesión más profunda de la eurozona. Las dificultades recientes de España, incluyendo un crecimiento más lento y el decepcionante progreso de las metas fiscales, sugiere que este desagradable escenario es cada vez más probable.
El fondo considera que el crecimiento de los Estados Unidos, Japón y la emergente Asia, podría reducirse en más de un punto porcentual en el 2012 y el 2013 si el desagradable escenario ocurre. Si la eurozona implosiona, el polvo radioactivo caerá más fuertemente en su propio patio. Europa central y oriental son los más expuestos a un desapalancamiento de la banca en la eurozona, y la enorme importancia de la eurozona en el comercio de la región asestará otro golpe (ver el gráfico de la derecha). Parte del dinero adicional que el FMI está tratando de obtener muy bien podría acabar allí. Los vínculos financieros son menos importantes en los países CEI (Commonwealth de Estados Independientes), en el Medio Oriente y en el norte de África, pero una recesión más profunda de la eurozona también azotaría las industrias de exportación de esos países.
La sabiduría convencional, sin embargo, es que la economía mundial podría casi hacerle frente al estancamiento o a una recesión superficial en Europa. Pero hay otra, más tormentosa posibilidad: una renovada agitación del mercado ocasionada por el riesgo de un incumplimiento soberano o la desintegración de la eurozona. Los esfuerzos del BCE han reducido grandemente la posibilidad de un shock como el de Lehman, pero a los formuladores de políticas en otros lugares todavía les inquieta la capacidad de los europeos para evitar los resultados más terribles, no menos importante porque no parecen capaces de encontrar otro remedio que no sea la austeridad fiscal. La economía mundial está en brotes, pero es demasiado temprano para hacer planes para el verano.
© 2012 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
La situación de China es de importancia crítica para los mercados emergentes. Por ejemplo, un documento del Banco Interamericano de Desarrollo estima que el impacto de las variaciones en la producción china sobre las economías de América Latina se ha triplicado desde mediados de los años de 1990, mientras que el efecto de las fluctuaciones de la economía estadounidense se ha reducido a la mitad. Sin embargo los Estados Unidos continúan siendo cruciales: todavía es el socio comercial más grande de América Latina, y el fondo considera que el fortalecimiento de la recuperación de los EE.UU. ayudará el crecimiento en México, América Central y el Caribe para superar a Brasil este año.
Pero el cielo está todo menos claro. A pesar de que el FMI considera que las perspectivas de un amplio y desestabilizador pico de los precios de los productos básicos está disminuyendo debido a que una década de precios de alimentos y metales en aumento ha impulsado la producción, el petróleo sigue siendo una peligrosa excepción (ver gráfico del lado izquierdo). A pesar de que los precios del petróleo disminuyeron esta semana después de conversaciones sobre las ambiciones nucleares de Irán, un shock de la oferta que hizo que el precio del petróleo se disparara 50% por encima de la línea base del pronostico (de aproximadamente $115 el barril) podría reducir la producción mundial durante los próximos dos años en 1.25%.
Inevitablemente, el mayor nubarrón del horizonte es Europa. Las esperanzas creadas cuando el BCE proporcionó a los bancos más de €1 trillón ($1.3 trillones) de liquidez a tres años, se han disipado. El rendimiento de la deuda española a diez años está nuevamente flirteando con niveles insostenibles. Al igual que las predicciones invernales del FMI llegaron tarde para tomar en cuenta las acciones del BCE, los nuevos números del fondo podrían reflejar el optimismo de marzo y en consecuencia ser demasiado soleados.
Por supuesto mucho depende de qué tan mal las cosas se pongan. Eso a su vez depende de cómo Europa utilice el tiempo que le otorgó el BCE. El FMI presenta tres posibilidades. Sobre la política actual, se espera que el crédito de la eurozona disminuya en 1.7% para finales del 2013, provocando una recesión superficial este año y regreso al crecimiento en el 2013. Dado un progreso mejor de lo anticipado en el fortalecimiento del fondo de rescate y gobernanza de la eurozona, el crédito solo se contraería en 0.6% en el 2012 y la eurozona podría crecer este año. Alternativamente, si los acuerdos fiscales recientes se desentrañan, el crédito podría declinar en 4% o más, desencadenando una recesión más profunda de la eurozona. Las dificultades recientes de España, incluyendo un crecimiento más lento y el decepcionante progreso de las metas fiscales, sugiere que este desagradable escenario es cada vez más probable.
El fondo considera que el crecimiento de los Estados Unidos, Japón y la emergente Asia, podría reducirse en más de un punto porcentual en el 2012 y el 2013 si el desagradable escenario ocurre. Si la eurozona implosiona, el polvo radioactivo caerá más fuertemente en su propio patio. Europa central y oriental son los más expuestos a un desapalancamiento de la banca en la eurozona, y la enorme importancia de la eurozona en el comercio de la región asestará otro golpe (ver el gráfico de la derecha). Parte del dinero adicional que el FMI está tratando de obtener muy bien podría acabar allí. Los vínculos financieros son menos importantes en los países CEI (Commonwealth de Estados Independientes), en el Medio Oriente y en el norte de África, pero una recesión más profunda de la eurozona también azotaría las industrias de exportación de esos países.
La sabiduría convencional, sin embargo, es que la economía mundial podría casi hacerle frente al estancamiento o a una recesión superficial en Europa. Pero hay otra, más tormentosa posibilidad: una renovada agitación del mercado ocasionada por el riesgo de un incumplimiento soberano o la desintegración de la eurozona. Los esfuerzos del BCE han reducido grandemente la posibilidad de un shock como el de Lehman, pero a los formuladores de políticas en otros lugares todavía les inquieta la capacidad de los europeos para evitar los resultados más terribles, no menos importante porque no parecen capaces de encontrar otro remedio que no sea la austeridad fiscal. La economía mundial está en brotes, pero es demasiado temprano para hacer planes para el verano.
© 2012 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
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