Votos por la economía

Si quedaba alguna duda acerca de la influencia de la economía sobre el resultado de las elecciones, ésta quedó despejada en Francia y Grecia durante el fin de semana pasado.

Ante una crisis económica, las consideraciones ideológicas de corte político pasan a un segundo plano y los partidos de gobierno son culpados por ella, sin que importe su línea política o su responsabilidad real en el asunto. Ocurrió ahora en Francia y Grecia, en los Estados Unidos hace cuatro años, y más recientemente en Irlanda, Inglaterra, España, Portugal, Italia, Holanda, Hungría y Bélgica.

Pero hay que notar, sin embargo, que ahora los votantes no se limitaron a rechazar al gobierno de turno, pues su voto fue explícito respecto de las medidas económicas, independientemente de los partidos.

Los socialistas franceses ganaron la presidencia en Francia por primera vez en 17 años, en tanto que los socialistas griegos quedaron en un humillante tercer lugar en las elecciones parlamentarias. La razón de esa diferencia es que el voto no fue a favor o en contra del socialismo, sino en contra de las medidas de austeridad, y un partido, el francés, se oponía a ella y el otro, el griego, la apoyaba.

También por consideraciones económicas, el voto fue en contra de la inmigración. En la primera vuelta en Francia y en las elecciones griegas, los partidos que proponen restringir la entrada de extranjeros lograron avances sin precedentes. En Francia no apoyaron al presidente saliente porque esperan grandes ganancias en las próximas elecciones parlamentarias.

El rechazo a la inmigración no fue por razones religiosas, contra el velo islámico, por ejemplo. O por consideraciones de raza. Ni tampoco fue por motivos culturales, como la erosión del idioma o la penetración de costumbres foráneas. Fue por los empleos y los servicios sociales, que los votantes entienden les están siendo arrebatados por los inmigrantes.

gvolmar@diariolibre.com