A 45 minutos de la Capital y a un segundo del Paraíso
En Guavaberry Golf Resort y Country Club, esta villa se tornó moderna sin perder su estilo campestre
Fiallo identificó, en primer lugar, las necesidades reales de la pareja de anfitriones que habitarían la residencia. Tomó en cuenta que la convivencia familiar con sus hijos y nietos demandaba que las áreas estuviesen bien definidas, bajo el marco del respeto de la individualidad y el descanso de cada quien.
Por otra parte, suavizó la volumetría de la casa mediante el uso de materiales naturales y elementos representativos de una casa de campo, introduciendo a su vez una estética moderna y audaz. “Queríamos imprimirle un ambiente relajado y de descanso; alejarla de los formalismos citadinos”, comenta la diseñadora al describir lo que deseaba la anfitriona -quien se desempeñó como ejecutiva de alto nivel durante 30 años y se retiró para hacer un alto en su vida-.
La sensación de remanso se percibe, sin duda alguna, en los alrededores de la residencia. La hermosa vista que prodiga el campo de golf de Guavaberry, cuyo hoyo 8 queda justo enfrente del área de terraza, invita al ingreso a la propiedad. El agua y los suaves toques de rico verdor del paisajismo, a cargo de Salvador Fiallo, favorecen la continuidad visual hacia el campo del golf gracias a la bien cuidada grama y, en determinadas zonas, el paisaje se hace acompañar por montículos de piedrecillas blancas y majestuosos guanos.
Detrás del umbral
Ya en la sala, se ve cómo el rojo del mobiliario se impone al blanco de las paredes, produciendo gran dinamismo e innovación. Esta área es una exquisita conjugación de elementos y formas que tienen como fondo los tonos neutrales del sofá, la alfombra, la mesa y las ramas secas.
Los muebles empleados en esta área de terraza son tipo all weather, pues resultan más perdurables y estéticos en exteriores. La mueblería muestra formas rectas y modernas; su color es marrón oscuro, matizado por el tono de los cojines que brindan una transición dando paso al naranja de los cojines decorativos. Los accesorios consisten en elementos rústicos, piezas en cerámica con encantadora textura, canastos en fibras naturales y un jarrón transparente lleno de caracoles, conchas y algas.
Para los propietarios de esta villa el momento del baño es toda una experiencia. Por ello, el baño principal conjuga elegantes tonos de porcelanato marrón y piedra natural gris enmarcados con perfiles de acero logrando una amalgama única. El diseño del mueble tocador une funcionalidad y elegancia, consta de prácticas gavetas y tramos en madera de roble con tiradores en acero.
En cuanto a los cuatro dormitorios de la villa, la atmósfera decorativa que prima en cada uno de ellos transmite sencillez. En todos ellos están presentes las camas en fibras naturales, como el jacinto de agua, y los tonos neutrales que colorean las paredes, las cortinas y los edredones.
A decir de la anfitriona, ella quería un lugar para descansar: simple, sencillo y donde pudiese fluir…y lo logró. Su diseñadora quiso aplicar una solución de diseño que respondiese a las más sentidas necesidades de la mujer y el hombre moderno que allí habitan…y así lo hizo. Calidad, estilo y elegancia fueron sus ases bajo la manga; atributos que hoy realzan el valor de la propiedad y hacen del descanso de sus propietarios, una experiencia más placentera.
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