Cabalgata hacia un diseño ecléctico en Gascue

Los creativos Claudia Prida y Jorge Brown se enfrentaron juntos al galope de diseñar este proyecto

Una mesa antigua flanqueada con dos estatuas en forma de caballos, así como diversas piezas y elementos de colección y vanguardia, que hacen juego con los tonos neutros de este salón, sugieren el eclecticismo que quisieron conferirle sus diseñadores.

¿Los jinetes? Claudia Prida y Jorge Brown, arquitecta y diseñador de interiores, respectivamente. ¿La montura? Aquellos muebles y ornamentos encontrados en las residencias (citadinas y playeras) de sus dueños, así como otros detalles que hubo que añadir. ¿La carrera? Un espacio ecléctico por crear y un par de meses de por medio. ¿El premio? La satisfacción de la ¡misión cumplida!

Antes de enfrentarse al galope que les llevaría a diseñar este proyecto residencial situado en Gascue, los creativos Claudia Prida y Jorge Brown nunca habían colaborado juntos. Sin embargo, esto no fue un impedimento la esta carrera.

La visión general que tiene Prida sobre el diseño, frente al enfoque particularizado de Jorge Brown, fueron fundamentales a la hora de escoger y colocar las piezas a implementar en el apartamento del matrimonio anfitrión. Mientras para Claudia Prida: "El reto era utilizar elementos de sus casas anteriores, escogiéndolos por su valor decorativo y sentimental, y fusionarlos adecuadamente con otros nuevos", para Brown: "La idea era generar un eclecticismo bien hecho, con un aporte histórico, vívido, actual y acogedor" 

 

La unión hace la fuerza

La primera impresión, tras ingresar a este espacio arquitectónico, está a cargo del recibidor. Modernidad y limpidez, junto a elementos eclécticos y atemporales, forman parte de esta entrada y anticipan una imagen de la fusión de tendencias que se apreciará en el resto de las áreas.

En un segundo vestíbulo predominan los recursos atrevidos y estilísticamente similares a los del resto de la ambientación. Las paredes evocan un bosque, a través de un empapelado diseñado por Piero Fonasetti; la iluminación es puntual y va empotrada al techo, creando dramatismo; y en los pisos reina una alfombra persa, desplegando calidez y elegancia. Entre los accesorios cargados de historia y simbolismo, no faltan los de vanguardia (como es el caso de una pieza de Jonathan Adler) que rompen un poco con los convencionalismos.

 

Al pasar a la sala de estar se nota la transición, pues a decir de Brown: "Quisimos que los visitantes se sintiesen en estancias diferentes, durante su tránsito por las diversas áreas sociales". Aquí el mobiliario tradicional de estilos diversos es mezclado con piezas de colección. Un gran sofá semicircular, dos confortables butacas y un par de estatuas en forma de caballo, entre otros accesorios, impregnan de eclecticismo el salón.

En uno de los laterales está el cuarto de estudio, donde los caballos en miniatura son coleccionados en todas sus formas y donde la fusión de culturas es más que evidente. Desde la típica biblioteca inglesa, con banderas británicas, elementos de colección y de cacería incluidos, hasta la presencia oriental, con jarrones y efigies alusivas...? Todo se justifica dentro de esta mezcolanza.

Cuando en el lateral opuesto al estar principal, las cortinas, paredes y piezas mobiliarias y ornamentales se vistieron de trópico y de vivacidad, los ‘jinetes' (¡por fin!) llegaron a su meta. Y aunque en esta carrera no hubo perdedores, sino todo lo contrario, el trofeo queda más que claro: la ejecución perfecta de un diseño ecléctico.