Casa de Loma Verde en Argentina

Su originalidad le ha valido premios e indica que la arquitectura argentina busca nuevos formatos

El cuerpo principal de la casa cuando está completamente cerrado parece un gran cubo blanco ubicado en medio del campo, sin puertas ni ventanas a la vista. Luego, se apertura el portón corredizo, revelando parcialmente el interior de la vivienda; y, por última, esta se abre a cabalidad.

 

La originalidad de esta infraestructura le ha valido premios y reconocimientos, pero sobre todo se ha constituido en un fiel indicador de que la arquitectura argentina sigue en la búsqueda de nuevos formatos.

Buenos Aires es una ciudad dinámica y latente,
Como en muchas otras, esta urbe ha experimentado mayores cambios en los últimos 10 años que en el siglo anterior. Cambios que, de la mano de la tecnología, las crisis económicas y las diferencias sociales, alteraron las costumbres de las personas y su calidad de vida, provocando así la búsqueda de nuevos formatos y el resurgimiento de otras respuestas a estas necesidades. Es en este contexto donde se enmarca la infraestructura que mostramos durante el desarrollo de esta columna.

Ubicada a 54 kilómetros de Buenos Aires y concebida para ser ocupada solo los fines de semana, esta casa prácticamente fue “sembrada” en el terreno, con la firme idea de integrar su interior al exterior, y viceversa. También fue creada para desplegarse fácilmente, previo a su uso, y cerrarse herméticamente, con la misma liviandad, a la hora de partir. 

Construida en obra seca, con estructura de hierro, carcasa de chapa y corazón de madera, la casa de Loma Verde destaca por su simpleza conceptual. Se trata de un volumen en tira montado sobre pilotes, con un gran portón corredizo de chapa que cubre o descubre –según se prefiera-  la única fachada vidriada que da hacia el frente, y que a su vez descansa sobre un deck. Este volumen se extiende hacia otro menor a través de un pasillo vidriado, desembocando en la habitación principal.

Esta solución arquitectónica se constituye en un vivo ejemplo que cómo se soluciona la doble necesidad de proveerle seguridad y apertura a toda vivienda actual, con un elemento único.

La originalidad de este hábitat no tardó mucho tiempo en llamar la atención de los sectores especializados en Argentina, y se hizo acreedor de un premio en la XIII Bienal de Arquitectura (SCA-CPAU), edición del Bicentenario -que por primera y única vez, y por sugerencia de Clorindo Testa, optó por no reconocer a cada rubro en particular, sino por elegir directamente a las mejores obras de los últimos dos años-.

La casa de Loma Verde también fue destacada hace un tiempo por ARQ, un suplemento temático del diario Clarín, que en su repaso anual la destacó como un claro ejemplo de por dónde anda la arquitectura argentina en estos momentos.

(El autor estuvo a cargo de la dirección de obra de esta propuesta arquitectónica).