Neutralidad en las alturas de Los Cacicazgos

En este proyecto se evidencia el talento del arquitecto Iván Balcácer y su amor por lo dominicano.

Los muros del comedor fueron recubiertos con una cerámica que simula ser piedra, para resaltar los elementos del espacio. Aquí el mobiliario está conformado por la unión de dos mesas, cuatro sillas de cada lado en madera y dos butacas en piel.

El utilizar obras de artistas dominicanos  

 

El área de comedor de este apartamento es un ejemplo palpable de esta realidad. Sus muros fueron recubiertos con una cerámica que simula ser piedra, para resaltar los elementos del espacio; en este caso, su punto focal es el cuadro que preside la mesa. El piso, en cambio, conservó su textura de mármol, pues se trata de un material atemporal, que siempre resulta atractivo.

 

El espejo en el comedor se utilizó con la triple intención de agrandar el espacio, de crear interés (pues refleja a la persona y lo que está detrás de ella) y de duplicar la luz, lo que suple la ausencia de ventanas dentro de la estancia.

El estilo minimalista prescinde del uso excesivo de los colores. Para Balcácer, adoptar esta tónica resulta contrastante con la idiosincrasia de República Dominicana, pues “vivimos en el trópico, y el trópico es color”.

 

Dormitorios “protectores”