Aquí se trabaja bien en drogas

La mejor prueba es que Toño Leña cantó en PR

Los organismos de policía, inteligencia y de lucha contra las drogas debieran ser objeto de desagravio, o por lo menos de reconocimiento, ahora que se comprueba que hicieron su trabajo.

Muchas veces, y más por razones políticas que técnicas, se duda del resultado de sus investigaciones y se llega al extremo de pensar que responden a intereses coyunturales o a distracción de la opinión pública.

Con más de un imputado se inventaron historias que se dieron por ciertas y que al paso de la corriente se fueron aclarando, y aclarando bien.

Toño Leña, por ejemplo.

El sujeto aquí lo negó todo, incluyendo su sobrenombre: ni era Toño y mucho menos Leña. Sólo faltó que se fuera volando como un angelito con alas de luz.

Sin embargo ¿qué se tiene ahora? que cantó como un canario y sin necesidad de alpiste. Era de la banda de Figueroa Agosto y responsable de cargamentos de drogas que iban de aquí a Puerto Rico.

Confesó, dicen, pero no que lo hizo ante las evidencias que entregaron las autoridades dominicanas. Si allá hubo mezquindad, no tiene por qué haberla aquí.