Caricias y pellizcos

La economía no está fácil, porque nos pusimos fáciles con la economía. El Gobierno saliente perdió lo que con celo había conservado. La estabilidad saltó por los aires. La actitud más irresponsable se impuso en materia presupuestaria. La idea fue mantener la ilusión de progreso para comprar la popularidad necesaria y así ganar un nuevo periodo. Leonel, que estaba en desgracia con el pueblo, se hizo el gracioso con el gasto para apuntalar su partido y recuperar apoyo. Lo logró, pero a un alto precio. Las caricias de campaña se convertirán en pellizcos fiscales. El que ríe primero, llora peor. hfigueroa@diariolibre.com