Desfachatez
¿Es esta una campaña electoral "normal"? ¿Las vivimos siempre con tanta preocupación, con tanto alarmismo? ¿O hay razones reales para pensar que sí, que esta vez nos estamos jugando algo muy serio? Para saberlo a ciencia cierta tendrá que pasar un tiempo, pero podemos tratar de entender la evolución de las cosas.
Los políticos ya no dependen de los empresarios, ni de subvenciones u otros fondos. Buscan empresarios (locales y extranjeros) con los que "asociarse" y compartir los contratos. Ese es un cambio fundamental para entender que el poder de los políticos trasciende la misión que nuestros votos les conceden. No sólo hacen leyes o administran la cosa pública. Muchos de ellos hacen negocios a una escala inimaginable para un empresario "normal".
Para hacer esos negocios, los políticos necesitan los votos, pero ahora controlan -no convencen- a los votantes. El clientelismo ya no es canchanchero. En estos últimos años ha sido organizado y regulado con absoluta profesionalidad por el PLD, y llega al extremo delirante de que los legisladores de todos los partidos se otorgan a sí mismos fondos públicos para sostenerlo. El barrilito es el símbolo de la cultura política de hoy, tan perversa que utiliza nuestros impuestos para pagar de nuestro bolsillo lo que directamente nos empobrece.
La capacidad que hemos desarrollado para aceptar lo inaceptable, para fingir que creemos lo que dicen los "líderes" es lo que permite pensar en que vamos a peor. (La realidad es que no falta transparencia, sino que sobra desfachatez).
IAizpun@diariolibre.com
La capacidad que hemos desarrollado para aceptar lo inaceptable, para fingir que creemos lo que dicen los "líderes" es lo que permite pensar en que vamos a peor. (La realidad es que no falta transparencia, sino que sobra desfachatez).
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