El chisme con los apartamentos
Hay mucha maledicencia en las denuncias...
Los gobiernos de los últimos años son acusados y con pruebas de destruir la clase media con cuantas medidas impositivas aplican.
Ese segmento social grita, y lo hace por todos los medios a su alcance, pero al final se resigna y la vida continúa como si fuera un carnaval.
Pero los gobiernos en ocasiones se equivocan e intentan favorecer a la clase media con proyectos habitacionales, cuyos apartamentos son regularcitos por no decir de lujo.
Como los de El Embajador de Balaguer o los actualmente cuestionados de Leonel en la Luperón.
La clase media debió aplaudir cuando Balaguer e igual hacerlo con Leonel. Sin embargo, la reacción es de denuncia, pues se habla de discriminación o favoritismo.
Incluso, se sazona con un chisme político. Entre los beneficiarios se cuentan perredeístas, y se dice que las asignaciones fueron en pago a traición en las pasadas elecciones.
La verdad al parecer es otra y muy distinta a la infamia. Esos abogados fueron premiados en el sorteo del Colegio, y el Colegio estaba en manos de perredeístas. Como dice el refrán "el que reparte y reparte ..."
Aunque como no explican, la maledicencia se impone.
Pero los gobiernos en ocasiones se equivocan e intentan favorecer a la clase media con proyectos habitacionales, cuyos apartamentos son regularcitos por no decir de lujo.
Como los de El Embajador de Balaguer o los actualmente cuestionados de Leonel en la Luperón.
La clase media debió aplaudir cuando Balaguer e igual hacerlo con Leonel. Sin embargo, la reacción es de denuncia, pues se habla de discriminación o favoritismo.
Incluso, se sazona con un chisme político. Entre los beneficiarios se cuentan perredeístas, y se dice que las asignaciones fueron en pago a traición en las pasadas elecciones.
La verdad al parecer es otra y muy distinta a la infamia. Esos abogados fueron premiados en el sorteo del Colegio, y el Colegio estaba en manos de perredeístas. Como dice el refrán "el que reparte y reparte ..."
Aunque como no explican, la maledicencia se impone.