El dinero de campaña alcanza...

Sirve para comprar la prosperidad...

Los perredeístas de todas las tendencias deben cuidarse en estos meses y no hacer inversiones de esas que dejan huellas, pues si por acecharse es, todos andan con la soga a rastras.

Entre acusaciones y acusaciones hay cuartos que queman, o porque eran de la campaña y no se usaron, o no llegaron a su destino, o porque hubo transacciones hechas por debajo de la mesa.

Un colegio grande cambió de dueño y se dice que entre los adquirentes hay un personaje muy conocido, aunque se mueve con bajo perfil.

Igual se habla de un negocio de sandwiches a cuya nueva propietaria no se le conocía interés culinario. El local es modesto, aunque ubicado en una zona populosa y de gente con mucha hambre.

De que vende, vende.

Esta situación no es ninguna novedad, ya que la contabilidad de los candidatos no es buena y es mucho el dinero que se queda en el camino.

Entre políticos es común oír: "¿de dónde sacó fulano tal cosa? Oh, de la campaña".

Nadie espera que gente grande se deje morir, pero si pueden que recuerden a Lilís y al compadre, y por lo menos guarden las plumas.

Y sobre todo que no lloren tanto la derrota.