El Espía
En el barrio, al muchacho que todo el mundo le daba golpes le decían que era "el sambá". Algunos privaban en guapos para allantar, pero siempre recibían su cajetazo. Algo similar está ocurriendo con Hipólito Mejía, o mejor, con los que le dicen que haga cosas, como ésa de "asesorarlo" para que enviara, a su nombre, dos cartas a la OEA denunciando que el pasado 20 de mayo le hicieron "coca". Y peor aún, le pedía a ese organismo que se inmiscuyera en los asuntos internos del país para que alentara la aprobación de la Ley de Partidos. Como se esperaba, el Consejo de la OEA ni siquiera dio por recibida las misivas de Mejía. Alguien debió decirle que la OEA había enviado 75 observadores.
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