El Espía
La controversial dirigente reformista Lila Alburquerque tuvo que emplearse a fondo para mantener animadas a las mujeres que fueron ayer al acto con la candidata vicepresidencial de la Concertación Patriótica Nacional, porque la espera fue larga. La pobre tuvo que apelar a peticiones como: "¡Música! Póngannos un merengue, un merengue de esos calientes", y consignas menos elegantes como "aquí no se puede gritar, pero guay". El proceso de animación de las masas fue tan agotador que al momento de dar el discurso de bienvenida ya estaba afónica.
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