El Espía
Algunos ministros pagaron con creces su noviciado, y durante el fin de semana tuvieron que "guayar la yuca" con aguaceros que no dieron tregua. Lo más importante fue que aprendieron en la práctica que el funcionario no tiene horarios y que hay que dar la cara a los problemas, cueste lo que cueste aunque el librito del código de ética no lo contemple. Cuentan que el ministro de Obras Públicas, que lo critican por ser licenciado, se graduó de ingeniero en cuestión de horas, y que el director del Indrhi ahora sabe que a San Juan se llega más rápido en helicóptero. Uno que estuvo como pez en el agua fue Luis El Gallo, metido en los barrios con comida y abrazos. Los novatos aprendieron en un santiamén que aunque haya austeridad los recursos siempre aparecen.