El salami

El pollo, inevitablemente caro; y ahora, también, el salami irresponsablemente malo. Los resultados de los análisis realizados en dos laboratorios, a muestras de veintidós embutidoras en toda la geografía nacional, comprueban que casi el cien por ciento no es de buena carne; y para rematarnos -literalmente- el quince por ciento contiene una peligrosa bacteria. La situación es más grave que el precio del pollo. La denuncia no es suficiente. El problema no se resuelve con un borrón y cuenta nueva. PRO CONSUMIDOR debe publicar las marcas malas y proceder a certificar las buenas. Mientras tanto, lo correcto es no consumir ninguna.

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