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¿Quién ganará: Domínguez Brito o las prostitutas?

El Procurador disparó su carabina, pero con poca suerte. En vez de darle a la guinea que huía rápido por el monte, le dio a una lata de cerveza abandonada en medio de la espesura.

La prostitución es un problema social grave, y de mucho tiempo, y ahora le dio con enfrentarla. Solo que en vez de perseguir a quienes la promueven, se dedicó a espantar clientes.

La iniciativa tuvo su origen en estudios o estadísticas que dan cuenta de que Dominicana es el país con más alto percápita de rameras por el mundo.

Esa, evidentemente, es una mala figuración internacional, aunque el dominicano ya debe estar acostumbrado a que lo coloquen en primeros lugares en todos los rankings malos.

Uno más no debería molestar.

Sin embargo, sí, pues en el extranjero, con brochure y todo, se vende a país como un paraíso sexual, en que puede hacerse de todo, sin riesgo ni condena, y que solo basta con tener dinero a mano.

Ese es el panorama que Domínguez Brito quisiera eliminar, y es justo que lo haga, solo que no reprimiendo a los criollos, o afectando a las "trabajadoras sexuales".

¿Se recogerá ante la reacción tan enconada?