El Mensajero de la Diva

Doris Duranti
En Vida Musical en Santo Domingo, Arístides Incháustegui y Blanca Delgado Malagón dan cuenta de la llegada a Ciudad Trujillo, en enero de 1957, del bajo italiano Mario Ferretti, graduado de la Academia de Santa Cecilia, para "hacerse cargo de las clases de técnica vocal de los cantantes de La Voz Dominicana". El complejo radio teledifusor mantuvo una academia de canto que antes dirigieran el barítono argentino Carlos Crespo, el tenor dramático italiano Eugenio Pasta, la soprano austriaca Dora Merten y tras la salida de Ferretti, los dominicanos Rafael Sánchez Cestero y Guarionex Aquino. Durante su estancia en La Voz Dominicana, Ferretti contribuyó al montaje de importantes espectáculos artísticos que ampliaron el nivel de la oferta de esta formidable empresa de comunicación y difusión cultural, como lo fuera la ópera La Traviata de Giuseppe Verdi, escenificada el 1ro de agosto de 1957, con la actuación de Violeta Stephen, Elenita Santos, Sánchez Cestero, Tony Curiel, Armando Recio, Reynaldo Hidalgo, y otros cantantes líricos criollos.

En esa ocasión, Ferretti dirigió el coro, el maestro Vito Castorina condujo la Orquesta Sinfónica de planta, mientras el crítico Pedro René Contín Aybar tuvo a su cargo el montaje escénico y Freddy Miller la producción de televisión. Como consignan los autores, junto a su connacional Vito Castorina, el maestro Ferretti fue responsable de otros eventos dedicados al cultivo y divulgación del canto lírico, tal el programa dedicado al 160 aniversario del natalicio de Donizetti, en el cual participaron las voces educadas de Stephen, Curiel, Recio, Hidalgo, Gerónimo Pellerano, Gladys Brens y Milley Rodríguez.

Aparte de las referencias citadas de la obra de esta pareja de historiadores de la cultura que tanto ha aportado al conocimiento de nuestro pasado meritorio con estudios enjundiosos, siempre escuché el nombre de Ferretti asociado a otras facetas. Supe por boca de mis queridos primos Felo Haza del Castillo -quien laboró como locutor en La Voz Dominicana- y Cuchito Alvarez Dugan -quien estuvo ligado a Radio Caribe y dirigiera el diario La Nación en la fase final de la Era de Trujillo-, así como por testimonios directos del cordial amigo Salomón Sanz y del historiador Euclides Gutiérrez -ambos conocedores de primera línea de la experiencia de Radio Caribe-, que Mario Ferretti fue uno de los factores en la estructuración de este nuevo medio de comunicación de amplio alcance internacional. Justamente fundado en la etapa más conflictiva de la existencia del régimen, cuando debió enfrentar el cerco interamericano impuesto en San José, Costa Rica, las críticas de la Iglesia expresadas en la célebre Carta Pastoral del 25 de enero de 1960 y el creciente malestar de sectores juveniles y de clase media. Igual que Santiago Lamela Geller y otros nombres asociados a esta empresa, fue libretista y productor de programas.

A fin de tener un perfil más completo de Ferretti, relaboramos la ficha biográfica que figura de él en Wikipedia. Allí se relata que nació en Italia en 1917 y murió en Ciudad de Guatemala en 1977. Hijo del presidente del equipo de fútbol Novi Ligure, de su ciudad natal, que se coronó en 1922 en el primer campeonato de la Copa Italia, trabó amistad en su infancia con Fausto Coppi, luego afamado ciclista. Con quien cruzaría suerte en 1949 cuando éste devino pentacampeón del Giro de Italia y a Ferretti le correspondió narrar dicha proeza con una frase impactante que hizo historia. Adolescente, se trasladó a Roma junto a su padre, nombrado jefe del Comité Olímpico Nacional. Como se puede observar, el deporte le fluía por las venas, casi desde la cuna.

Tras la terminar la secundaria ingresó a la Facultad de Farmacia. Pero en 1939 un concurso organizado por el EIAR (Ente Italiano para la Audición Radiofónica) para reclutar a periodistas comentaristas de radio, le cambió el rumbo al salir contratado, resaltándose en la evaluación el timbre de su voz, cálido y agradable. En los inicios de su carrera como locutor no sólo cubrió deportes, sino otras áreas como la cultural, destacándose en su labor entrevistas a personalidades como el director de cine Federico Fellini, el actor Totó y el artista Mino Maccari. Tras la invasión aliada que controló el Sur de Italia y con la reposición de Mussolini por los alemanes al frente de un estado fascista en el Norte con sede en Milán, Ferreti se trasladó a trabajar en Soldaten Radio, una emisora financiada por los nazis. Luego laboró en Radio Tiber, que mantuvo "una propaganda activa en contra de las fuerzas liberadoras y el Gobierno del Sur". Después de la Liberación debió ocultarse.

De vuelta a Roma logró reingresar como comentarista a la radio en 1949, de la mano de Vittorio Veltroni, jefe de editoriales de la RAI, quien le llamó para sustituir a un locutor durante el Giro de Italia de1949, cuyo campeón múltiple fue su amigo Coppi. Su narración de este evento dio origen a la famosa frase: "Un hombre está al mando, su camiseta es azul y blanca, su nombre es Fausto Coppi". Replicada al día siguiente en los titulares de los diarios italianos. Durante los próximos seis años, Ferretti se convirtió en el principal comentarista deportivo de la RAI. Empresa en la que también fue autor de textos para el teatro, guionista y asistente de dirección de revistas radiales, junto a Vittorio Veltroni.

Conforme a la ficha biográfica de Wikipedia que hemos resumido, en 1955 Ferretti conoció a la actriz Doris Duranti, de quien quedó prendado. Tal fue el impacto que le provocó este flechazo sentimental, que decidió dejar a su familia y cambiar de vida, trasladándose a América Latina, donde adquirió notoriedad. La pareja vivió en Ciudad Trujillo, donde abrió el restaurante Vecchia Roma. Al separarse de la Duranti, Ferretti se estableció en Guatemala como periodista y comentarista, alcanzando fama y riqueza, desposando una dama dominicana. Allí habría fundado una estación de televisión, una de radio y un periódico. También agencia de publicidad y restaurante. En 1977 fue ingresado en un hospital en Ciudad de Guatemala para realizarle una cirugía de vesícula biliar, de la cual nunca despertó del efecto de la anestesia. Su hijo Claudio siguió los pasos paternos, como periodista y comentarista. Hasta aquí, la versión editada, que ofrece Wikipedia.

Indagando más sobre nuestro personaje entre amigos, supe de su relación matrimonial con una bella mulata dominicana de ojos galanos, miembro de una familia que fue castigada por Trujillo con el asesinato de padre y hermano. Esta hermosa y laboriosa dama, a quien traté, quise y admiré por su entereza de hembra "en su puesto", fue compañera de un querido camarada y súper tertuliano. Fundador del Partido Socialista Popular, exiliado antitrujillista participante del abortado proyecto expedicionario de Cayo Confites, uno de los primeros profesores que instruyó a la juventud libertaria de los 60 en las nociones básicas de la ciencia política y luego mantuvo un instituto nocturno de formación en ciencias económicas y sociales en las instalaciones del Salomé Ureña. Dolor de cabeza permanente del embajador John Bartlow Martin, quien presionaba al presidente Bosch para su clausura.

Es evidente que al producirse el ajusticiamiento de Trujillo y entrar el régimen en proceso de disolución, Ferretti -al igual que otras personas vinculadas de alguna manera a determinados proyectos de la dictadura- buscara enrumbar hacia nuevos horizontes. Eran días difíciles y cualquiera que fuera sindicado podía sufrir persecución. Incluyendo entre los persecutores a las activas y temibles turbas armadas de palos y cadenas dedicadas a la cacería de personeros odiosos de la tiranía. A las que a veces se les soltaba la brújula en su acción vandálica, agrediendo indiscriminadamente a sujetos y establecimientos comerciales, ya inocentes de cargos o simplemente de menor cuantía en rango de responsabilidad.

En una nota publicada por Oscar Fajardo Gil en el blog Palabreando en Bicicleta ("Mario Ferretti-Catedrático del Deporte") se refieren algunos relieves del accionar de Silvio Mario Ferretti Alvisi en Centroamérica. En Guatemala "fue jefe de la sección deportiva del diario La Tarde, desde 1970; jefe de redacción del semanario El Deportivo, a partir de 1975. En radio llegó a convertirse en toda una autoridad del comentario deportivo a través de radio Fabulosa, del grupo Emisoras Unidas, en las transmisiones deportivas y liderando el programa Catedráticos del Deporte. Eran los tiempos cuando lo que se decía a través de la radio tenía autoridad y sus comentarios más de alguna vez pusieron a temblar a los dirigentes del fútbol. También trabajó en canal 7 de televisión. Fue el creador original de La Cena de los Campeones, la cual ha mantenido vigente el periodista Gustavo Velásquez."

Pero la relevancia que tiene Ferretti para quien estas notas escribe, fue la de haber traído a tierra dominicana a la gran Diva del cine italiano de los años 30 y 40, Doris Duranti, relanzada en los 50, quien falleció aquí en 1995. Fue una obsesión en mi registro memorioso de muchacho. La dama elegante, de bello rostro, tocada de sombrero. Sentada a la entrada de la Heladería Capri, vestida como pocas en Ciudad Trujillo, ubicada en una mesa destacada. Con guantes de raso y encaje o de fina seda china que siempre le acompañaban, signo de distinción. Todos comentaban sobre esta dama distante y reservada. "Ella fue en su país una gran artista". Otros apuntaban: "Perdió parte de un dedo, por eso nunca se quita los guantes en público". Su imagen, misteriosa para mí, un mozuelo sin mayor información, me ha perseguido por más de medio siglo. "Como esas cosas que nunca se logran", como reza sabihonda la letra de un tango.

Una llamada del entrañable Commander Efraím Castillo me disparó el resorte indagador. Gracias a ella pude develar el rostro de aquella bella dama, mi Diva italiana guardada en la memoria grata. Tocada por un velo de misterio.