La mujer que buceó dentro del corazón del mundo
YO, el nombre de una niña autista. YO, siempre YO. Una niña salvaje, de pelo desgreñado, aprende a hablar, a leer, a escribir. YO, es flaca, vestida siempre con una camiseta blanca, en la arena, con las piernas flexionadas, las rodillas contra el pecho. Una ola que se desploma y se deshace, la arrebata, y ella sigue repitiendo su nombre: YO, YO, YO... La tía Isabelle la vio correr como una sombra en el aire azul oscuro, escaleras abajo hacia el sótano, la oyó cerrar la puerta de madera con su tranca. Bucea entre los atunes del mar. Es un ser vivo, muy raro. No sé mentir, dice. No tengo fantasía. Es decir, que no me duelen las cosas ni me preocupan cosas que no existen. YO sé solo lo que sé, y lo que no sé que es muchísimo más, estoy segura que no lo sé. Tienes razón tu inteligencia es muy especial, le dice a Isabelle. Quiero decir que soy lenta mental. Alcanzo un sitio intermedio. Estándar. Le contesta.
En esta novela la protagonista es una niña autista. Una niña que se siente cerca de los humanos, pero lejos, y se da cuenta que así será siempre. En un libro encontró la frase. "Pienso, luego existo." La frase la dejó con la boca abierta. Lo más increíble de esto, dice para sí misma, es que los humanos piensen y luego existan. ¿Y quién les dice a los humanos que el pensamiento es la actividad que distingue todas las cosas entre inferiores y superiores? En cambio, YO nunca he olvidado que primero existí y luego aprendí, muy trabajosamente, a pensar. Así es YO, cuyo verdadero nombre es Karen. Y una amiga le dice, Karen tengo que encontrarme a mí misma. ¿Dónde iba a encontrarse a sí misma sino ahí donde estaba?
Esta novela escrita por Sabina Berman, mexicana, psicóloga-clínica, nos enseña, aún con toda la ficción que contiene, cómo son los seres autistas. Así, una comprueba que estas personas tienen una inteligencia que, aunque no la alcancemos a ver, a conectar, es de un gran valor. Que son seres inteligentes aunque nosotros los "auténticos", los "normales" no seamos capaces de entenderlos. Esta novela me atrapó el corazón. No lloré. No sentí angustia. Por el contrario me dio a entender que nosotros los que nacimos con un cerebro "sano", no somos los únicos que "existimos y luego pensamos". Karen, la niña autista, crece y se desarrolla gracias al cariño y la protección de su tía Isabelle. Y eso es lo que vale. Estudiará, sacará notas no buenas, pero reflexionará y pensará a su modo, distinto a los demás mortales, sin embargo no será un pensamiento y unas reflexiones que la presentarán como una incapacitada. Serán distintas a las de muchos, es cierto, pero ciertas y verdaderas.
Si consigue esta novela en alguna librería, cómprela. Aprenderá mucho de personas aparentemente distraídas, con una inteligencia distinta, es cierto, pero real y auténtica. Es que los que llamamos disfuncionales, discapacitados, con trastornos, tienen su capacidad mental y física distinta a la nuestra, es cierto, y lo que hay es que conocerlos a fondo, cómo piensan y cómo existen. Denver, Colorado
Si consigue esta novela en alguna librería, cómprela. Aprenderá mucho de personas aparentemente distraídas, con una inteligencia distinta, es cierto, pero real y auténtica. Es que los que llamamos disfuncionales, discapacitados, con trastornos, tienen su capacidad mental y física distinta a la nuestra, es cierto, y lo que hay es que conocerlos a fondo, cómo piensan y cómo existen. Denver, Colorado