¿Se borrará del mapa?

La Trinitaria de Virtudes es un ícono de la literatura dominicana. Un refugio de escritores. Ahí se encuentra todo lo que se busca y mucho más. Hay libros de muchos años atrás, históricos, recientes, en fin, que esa librería es un lugar para encontrarlo todo. Desde un libro reciente hasta aquél que por viejo ya está desteñido y hasta puntuado por polillas. Pero Virtudes está triste. La Trinitaria está quebrada. No vende libros. No tiene con qué pagar los impuestos que en nuestro país se pagan por adelantado. Y eso es doloroso. Con cuarenta y tres años de vida, La Trinitaria fallece. Así no podrá llegar a los cincuenta. La Obispa, como le llamó Monsiváis, ya no la veremos sentada en su mecedora de guano, sonreída a veces, manoseando negatividades en otra. ¿Se borrará del mapa? No lo sé. Pero de ser así, los escritores perderemos un lugar para vivir. Los libros están muy caros, es cierto. La nueva tecnología permite encontrarlos en Internet. Con la televisión, las laptops, los celulares, Facebook, Googles y demás cosas, ya no se lee un libro de papel. Hemos cambiado, es cierto.

Y no solo La Trinitaria, otras librerías han quebrado. Aquí en USA, Barnes & Noble ha cerrado algunas. Los libros en papel han dejado de ser comerciales. Pero yo, aunque con la nueva tecnología, sigo con lo mío. Los tengo muy cuidados, en una biblioteca que es parte de mi vida. Los leo y los releo. Los veo tan bonitos, con sus portadas a colores, firmados en su mayoría por sus autores. Tengo libros de Juan Bosch dedicados con palabras cariñosas. ¿Y eso se consigue en Internet? Mire que no. Este es un lujo, un privilegio que la nueva tecnología no nos da.

Punto y Seguido: Y hablando de libros. He recibido de parte del Ministerio de Cultura unos libros escritos por mocanos. Imprescindibles para mocanos, para que sepan de dónde venimos y hacia dónde vamos. Tengo ante mí, "Notas Para la Historia de Moca", de Julio Jaime Julia, gran intelectual mocano, y ahora ampliado, y con mayores investigaciones, por José Rafael Lantigua, actual Ministro de Cultura, en el que se recoge un panorama de datos y noticias sobre la historia de Moca. Ahí encontrará nombres y lugares que conocimos en nuestra infancia, cómo, cuándo y por qué se construyeron edificios que todavía hoy perduran, los nombres de nuestros abuelos y lo que hicieron por Moca. En fin, que es un libro al compás de un pasado que no muere.

Si va a la Librería de Cultura, en La Atarazana, de Santo Domingo, también encontrará el libro escrito por Félix Disla Gómez, sobre la familia Gómez-Alfonzo y su ascendencia puertorriqueña y cubana. Saber nuestros orígenes, como lo hace Félix, es conocer el alma. Busque también "Soberano Congreso Constituyente de Moca (1857-1858). Y un libro sobre Ramón Cáceres, escrito por Pedro Troncoso Sánchez, y Moca y el 30 de Mayo, escrito por Antonio Rosario. Así es, que si quiere saber lo que es Moca y de dónde venimos los mocanos tiene que leerlos. Ahí sabrá por qué somos "secos, sacudíos y medios por buen cajón".

La Trinitaria fallece. ¿Se borrará del mapa? No lo sé. Pero de ser así, los escritores perderemos un lugar para vivir. Los libros están muy caros, es cierto. La nueva tecnología permite encontrarlos en Internet. Ya no se lee un libro de papel.

Denver, Colorado