"Nos apagaron el jacho"...

Algunos comenzaron a celebrar temprano

El día de las elecciones hubo quienes se dejaron engañar por un triunfalismo fuera de hora y celebraron temprano, como si la noche no fuera a ser suficiente, bebiendo desde la mañana e incluso en sitio público.

Lo mejor fue que lo hicieron con champagne, en copas largas y mezclado con jugo de naranja, en la variante que los conocedores llaman mimosa.

Eran perredeístas de clase media, a quienes no afecta la crisis ni estar en oposición, que les va bien en su ejercicio profesional y que consideran que un champagne al año no hace daño.

Mucho menos si el motivo provocaba alegría y era tan auspicioso como una victoria electoral.

Otros compañeros no fueron tan lanzados y se aguantaron las ganas para brindar después del primer conteo. El problema fue que se llevaron de los datos de un boca de urna y se felicitaron con una frase convenida.

"Cruzamos el charco" se dijeron y "arranca para acá" se respondieron.

Ahora, en el camino se enteraron de los resultados del primer boletín de la Junta, y lo que se enfrió ya no fue el champagne, que estaba en la nevera, sino el ánimo.

Resignados se les oyó decir: "Nos apagaron el jacho, compañero".