Otras estructuras

¿Han llegado las mujeres a donde querían? Este no es un tema sencillo. Somos, en el siglo 21, los primeros en atisbar las consecuencias de la decisión que tomó la mujer del siglo 20: trabajar fuera de su casa.

No es una cuestión que se despache con un mensaje político de campaña o a base de imponer cuotas. Es un cambio estructural. La sociedad ya refleja que los roles de los miembros de la familia -su lugar en el mundo- han cambiado.

Algo se mueve. Un ejemplo: el BHD ha lanzado al mercado una tarjeta de crédito pensada para la mujer. ("Nada extraordinario" pensarán los recalcitrantes. Ya "se sabe" que somos entusiastas usuarias...) Sus beneficios están cuidadosamente diseñados para satisfacer necesidades y resolver problemas muy concretos: un seguro para cubrir el cáncer de mama, de ovarios... Servicio de asistencia del hogar: problemas eléctricos, de plomería, instalación de equipos... y con un club de privilegios para darse algún que otro gusto.

Es un negocio, de acuerdo. Pero el banco ha trascendido de la mujer a la que se felicita cariñosamente el 8 de marzo y el día de la madre, a la mujer como persona económicamente activa con capacidad de decisión financiera y necesidades, problemas económicos y gustos específicos.

Los sociólogos también reflexionan. Juan Miguel Pérez impartirá un curso en Casa Maya, precisamente sobre La Modernidad es Femenina, para pensar sobre la feminidad "como experiencia y posibilidad".

(El que no entienda que la historia va por ahí...)

IAizpun@diariolibre.com