Reforma y deuda social
La reforma tributaria que cursa en el Congreso Nacional tiene entre sus argumentos de defensa que gran parte de sus recursos irán a ampliar los programas sociales del Gobierno.
El argumento es, pensándolo bien, bastante flojo.
Nadie puede negar que el país tiene una deuda con cientos de miles de dominicanos que viven en la miseria. Lo que no se ha podido demostrar es que van a salir de esa condición recibiendo la cuarta parte de un salario mínimo de parte del Gobierno.
Lo único que saca a una persona de la miseria y le devuelve su dignidad es el trabajo y esta reforma conspira contra la creación de los empleos que son necesarios para impulsar el país.
Cada vez que el Gobierno saca dinero de los bolsillos de los empresarios y de los consumidores, resta capacidad para crear empleos y para gastar y nadie puede negar que un comercio activo es también un factor importante de creación de empleo.
La reforma perjudica al turismo, al comercio, a la industria y a todos los que contribuyen, por medio de sus salarios, a la economía en general. Solo beneficia a los particulares programas del Gobierno. No contribuye a la Felicidad Nacional Bruta y aún en aquellas cuestiones en las que todos estamos de acuerdo debe aportar, el destino del aporte es incierto, como es el caso del cuatro por ciento a la educación.
Esta reforma, más que contribuir a pagar la deuda social, la ensancha y ese solo argumento debiera bastar para pensarla mejor.
atejada@diariolibre.com
Lo único que saca a una persona de la miseria y le devuelve su dignidad es el trabajo y esta reforma conspira contra la creación de los empleos que son necesarios para impulsar el país.
Cada vez que el Gobierno saca dinero de los bolsillos de los empresarios y de los consumidores, resta capacidad para crear empleos y para gastar y nadie puede negar que un comercio activo es también un factor importante de creación de empleo.
La reforma perjudica al turismo, al comercio, a la industria y a todos los que contribuyen, por medio de sus salarios, a la economía en general. Solo beneficia a los particulares programas del Gobierno. No contribuye a la Felicidad Nacional Bruta y aún en aquellas cuestiones en las que todos estamos de acuerdo debe aportar, el destino del aporte es incierto, como es el caso del cuatro por ciento a la educación.
Esta reforma, más que contribuir a pagar la deuda social, la ensancha y ese solo argumento debiera bastar para pensarla mejor.
atejada@diariolibre.com
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