¡Son los mismos!

"Los gobiernistas", cuento de Joaquín María Bobea, narra la historia típica de nuestras viejas sucesiones políticas. Las conspiraciones y no los votos producían los cambios de administración. Cada revolución era precedida de grandes esperanzas. El pueblo, con ingenua sinceridad, creía que cada elevación o caída traía el cambio. El pulcro y liberal Don Ulises Espaillat, vitoreado hacía escasos meses atrás, tuvo que abandonar el poder víctima de una asonada militar. Un ciudadano español, cuando entraba el ejército de los vencedores a la capital, relata Bobea, le gritó a su compañera: ¡Teresa! ¡Son los mismos! Danilo presentó gabinete. Escucho el grito.

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