¿Un velorio?

Los organizadores de la transmisión de mando tienen que tener mucho cuidado de que en su afán de hacer algo que demuestre austeridad, no creen un ambiente de velorio en lo que debe ser una fiesta de la democracia dominicana.

Los cambios de mando son una ocasión para celebrar los logros institucionales del país y las esperanzas que suscita el nuevo presidente. No pueden ser una ocasión para lamentar penas o aparentar nuestras miserias más pronunciadamente.

No se trata de tirar las puertas por la ventana o hacer un espectáculo olímpico, pero el país tiene motivos para celebrar y, por supuesto, los partidarios del presidente que toma posesión. Se trata de mostrar la alegría, sin dejar de ser serios.

En cierta medida la actitud del presidente electo ha ayudado al clima de recogimiento, pero en la semana de la toma de posesión alguien tiene que tocar las campanas y poner las cosas en su perspectiva propia.

El país tiene motivos para la esperanza.