Vergüenza
El caso del joven Franklyn José D'Aza de Jesús, selección nacional juvenil de halterofilia, que falleció electrocutado mientras trataba de conectar una bomba de agua en la Villa Olímpica, no puede quedar como un simple accidente.
Estamos ante un caso que debiera dar vergüenza a los directivos de la federación nacional de ese deporte y a las autoridades encargadas de albergar a nuestros atletas de alta competición.
Todos aplaudimos cuando uno de nuestros muchachos gana medallas en el extranjero, pero pocos sabemos las condiciones en que viven y se desarrollan esos atletas. ¿Cómo es posible que para un atleta bañarse en su albergue tenga que asumir el peligro de conectar una bomba de agua?
Un atleta de alta competición debe ser cuidado como una porcelana fina. En esos atletas se invierte una gran cantidad de fondos públicos y privados. Son lo mejor que tenemos, nuestro orgullo.
Ojalá esta muerte haga cambiar las condiciones en que viven estos guerreros de la dominicanidad.