Yamilet Peña

Yamilet Peña puede sentirse absolutamente orgullosa de lo que ha logrado. Que esta joven compita al más alto nivel, que quede entre las mejores gimnastas del mundo, es un canto al esfuerzo individual, al empeño personal, al orgullo propio y al amor al deporte.

Estemos claros, los deportistas dominicanos que se destacan en competencias internacionales (aparte el caso de los peloteros), lo logran a fuerza de puro empeño personal. Esta gimnasta, poderosa, no ha entrenado con los programas que las deportistas de élite de su disciplina tienen durante años. Esas gimnastas que han competido con Yamilet han sido cuidadas y seguidas desde niñas por equipos de entrenadores, fisioterapeutas, psicólogos deportivos...

Aquí hace falta una voluntad de hierro, una esperanza ciega en que el esfuerzo tiene la recompensa debida para perseverar.

Por eso su triunfo es inmenso. Llegar a las Olimpíadas la convierte en deportista de élite. Pasar a la final... la hace ganadora.

Las políticas estatales de deporte, por desgracia, no se centran en los programas escolares. Cualquier torneo se convierte en una pesadilla de organización. (Y eso incluye a ligas "profesionales" que reciben dinero de federaciones internacionales, como la de fútbol por ejemplo).

Aquí los deportistas salen adelante porque sus familiares hacen todo el esfuerzo emocional de apoyo, económico de sustento y profesional que se necesite. Y en la foto salen los políticos... siempre.

IAizpun@diariolibre.com